Entrevista a Manuel Corullón Informe Federación de Marruecos

Evangelización y Misión en la

 Federación Franciscana en Marruecos

Encuentro de Secretarios de Evangelización OFM África. Informe de la Federación Franciscana en Marruecos


 Manuel Corullón Fernández. ofm. Tánger.

1. Introducción

 Haciendo propias las palabras del Ministro General en su visita a Marruecos en 2004, Marruecos en Es la primera misión de la orden, a la que quisieron venir San Francisco, Santa Clara y San Antonio y, aunque ellos no lo consiguieron, sin embargo sí lo lograron en 1219  Berardo y sus compañeros, que el 16 de enero de 1220, en tiempos del soberano Abu Yacûb, Emir al-Mu’minîm, daban su vida por Cristo. Con su martirio, Marruecos dio a la Orden los cinco primeros “verdaderos Hermanos Menores”, como dijo el mismo San Francisco cuando tuvo conocimiento de su muerte. Por este hecho, si con toda razón hemos de considerar Santa María de los Ángeles, en Asís, como el lugar donde nacimos al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, Marruecos hemos de considerarlo como el lugar de nuestro bautismo como seguidores de Jesucristo. Sólo por esto, Marruecos es ya de entrada “casa” de todos los Hermanos menores, como la segunda Porciúncula para todos nosotros[1].

El recuerdo de estos protomártires de la Orden sigue vivo hoy gracias a la presencia prácticamente ininterrumpida  y al testimonio tantas veces callado de todos los hermanos que a lo largo de toda la historia de la orden han dejado su vida en tierras del Magreb.

 Marruecos es un país donde el Islam es la religión de estado y donde los franciscanos, junto con la pequeña comunidad cristiana formada exclusivamente por extranjeros, formamos parte de  “la pequeña comunidad de los discípulos de Jesús llamados a ser el cuerpo vivo de Cristo[2].


2. Sentido de la misión franciscana en Marruecos  

            Nuestra vida y misión se desarrollan en un contexto del todo particular. Marruecos es un “dar al-Islam”, un territorio musulmán, sin una iglesia local propia. Somos una minoría no sólo como Hermanos Menores sino también como cristianos. En este sentido, no dudo en afirmar que ésta es una misión muy apropiada para aquellos que, además de Hermanos, nos decimos Menores. El contexto mismo nos obliga a subrayar algunos de los valores típicamente franciscanos, tales como: la oración, la fraternidad, la minoridad, la renuncia a toda voluntad de poder.

 Por otra parte, viviendo en un país profundamente religioso, los hermanos menores que vivimos en Marruecos nos sentimos constantemente interrogados sobre la calidad y hondura de nuestra fe. En esta “casa del Islam”, con nuestra vida y misión estamos llamados a asegurar la presencia franciscana en Marruecos y a contribuir eficazmente a la vitalidad de la Iglesia en este país.

 Todo esto lo realizamos en la medida en que cumpliendo cuanto para nosotros y para todos los que, “por inspiración divina”, vinieron y vendrán entre “sarracenos y otros infieles”: Vivamos “entre ellos espiritualmente”, tal y como escribirá San Francisco en la 1 Regla 16, “sin promover “disputas y controversias, sino sometiéndonos a toda humana criatura por Dios” y “confesando “que somos cristianos” (1R 16, 5-6).


3. Los modos de Evangelización en Marruecos

  Teniendo presente nuestra condición de Hermanos y de Menores, nos sentimos llamados a ejercer el noble ministerio, de lavar los pies, servir a todos los hombres sin distinción de cultura, raza, lengua o religión, sin olvidar nunca que la primera forma de evangelización es “la predicación con la vida” manifestada a  través del trabajo desinteresado y el servicio a la iglesia según el capítulo 16 de la primera Regla de San Francisco:

 Dice el Señor: He aquí que os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Así pues, cualquier hermano que, por divina inspiración, quiera ir entre sarracenos u otros infieles, vaya con la licencia de su ministro y siervo. Y el ministro déles licencia y no se la niegue, si los ve idóneos para ser enviados; pues tendrá que dar cuenta al Señor si en esto o en otras cosas procede sin discernimiento.

Y los hermanos que van, pueden comportarse entre ellos espiritualmente de dos modos. Uno, que no promuevan disputas y controversias, sino que se sometan a toda criatura por Dios (1 Pe 2,13) y confiesen que son cristianos. Otro, que, cuando les parezca que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios para que crean en Dios omnipotente, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Hijo, redentor y salvador, y para que se bauticen y hagan cristianos, porque, a menos que uno renazca del agua y el Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios.

En Marruecos, nuestra vocación de “menores” nos pide que abandonemos todo espíritu de superioridad, que nos abramos a la fraternidad con la gente entre la que vivimos, que contribuyamos a crear un clima de comprensión y de confianza, un clima que, abandonando prejuicios recíprocos, nos lleve al respeto mutuo.

 Y mientras servimos a los musulmanes, los hermanos menores de la Federación Franciscana en Marruecos servimos a los pocos cristianos que habitan en estas iglesias particulares de Tánger y Rabat,  con ellos estamos llamados a manifestar nuestra condición de seguidores de Jesús al servicio de la iglesia particular. En otro tiempo nuestros hermanos les sirvieron entre las mazmorras de Marruecos; hoy nos toca servirles administrándoles las “odoríferas palabras del Señor” y “el santísimo cuerpo y la santísima sangre” de Jesucristo (cf. Test. 10-13)[3].


3.1. Sometidos a toda criatura (cf. 1R 16, 6a ).

La minoridad

Como seguidores de San Francisco y de los primeros misioneros de la Orden, los hermanos de Marruecos nos alegramos de vivir con humildad y gran entrega entre las gentes de la religión islámica, para quienes tampoco hay omnipotente sino Dios[4]; y como peregrinos y forasteros, alegres de vivir aquí sin propiedad alguna,  sin buscar ni aceptar privilegios de ningún tipo, y renunciando a la eficacia de poder ver gloriosamente los frutos de nuestro trabajo.

 La inculturación

            Como peregrinos y forasteros en tierra de Marruecos nos esforzamos en escuchar respetuosamente, y con caridad no fingida a los demás y en percibir las “semillas del Verbo”[5] y la presencia de Dios en muchos de los elementos de la religión y cultura del Islam[6]. Por eso somos conscientes de la necesidad de conocer la cultura, la lengua y las tradiciones culturales y religiosas[7] del país como fruto de nuestro proceso de enraizamiento e inserción[8]. Como hicieron muchos de nuestros hermanos que nos precedieron en Marruecos, seguimos hoy haciendo nuestro el esfuerzo continuo de inculturación en Marruecos. 

Diálogo interreligioso

El hecho de ser minoría en un país islámico supone para nosotros una invitación al respeto y  la acogida, abriéndonos con el diálogo interreligioso[9] para aprender unos de los otros y construir un mundo pacífico y fraterno, conscientes de que no se puede dar la paz entre las culturas sin la paz entre las religiones:

·        La relación cotidiana de servicio, amistad y buena vecindad.

·        El compartir la fe.

·        La formación de las comunidades cristianas en estas materias a través de cursillos y conferencias sobre el diálogo interreligioso y el Islam.

·        El estudio y el trabajo de traducción e interpretación.

Espíritu ecuménico

Como minoría cristiana en casa del Islam, mantenemos relaciones fluidas con los cristianos de otras confesiones fomentando el espíritu ecuménico y buscando caminos y medios de colaboración[10] trabajando a su lado en la edificación del pueblo de Dios y el servicio al pueblo de Marruecos,. Las relaciones ecuménicas y de diálogo interreligiosos de los hermanos de la FFM resultan significativas y eficaces para la promoción de la paz y la fraternidad entre los creyentes de todas las religiones.

·        Encuentros ecuménicos de reflexión oración.

·        Cesión de locales para el culto.

·        Trabajo conjunto en obras sociales y culturales.


3.2. Y confiesen que son cristianos (1 R 16b)

Testimonio de vida

            Como hermanos Menores, en tierras de Marruecos, nos sentimos invitados a captar la presencia de Dios que muchas veces llega a nosotros a través de tradiciones culturales y religiosas distintas a la nuestra, y a testimoniar con nuestro trabajo y servicio desinteresado la presencia de Dios[11] nutrida a través de la vida de oración y fraternidad, valores realmente importantes en el país en el que nos encontramos.

Vida fraterna

Ser hermanos, vivir en fraternidad con calidad y hondura supone un valor importante y realmente significativo y evangélico para la gente del Islam entre la que nos encontramos. Todas nuestras fraternidades son internacionales y multiculturales, formadas por unos 30 frailes de 15 países distintos, siendo así signo de tolerancia, de respeto al otro, de verdadera reconciliación y de paz[12]. Los hermanos mantenemos buenas relaciones de amistad y colaboración con otros institutos religiosos y con los miembros de la familia franciscana, signo de la unidad y fraternidad de nuestra iglesia.

Compromiso en defensa de la vida      

            Ante los muchos signos de muerte que acechan a la gente de nuestro país de Marruecos, bajo el fantasma de la pobreza, analfabetismo, la inmigración ilegal, el desempleo… especialmente entre los más jóvenes, la Federación Franciscana de Marruecos asume con gozo un servicio de promoción humana y cultural a través de distintos proyectos de promoción social y cultural:

·        Trabajo con organizaciones eclesiales como Cáritas en el apoyo a proyectos educativos, sociales y de desarrollo.

·        Colaboración con otras comunidades religiosas y de la familia franciscana presentes en Marruecos en proyectos de promoción de la mujer, proyectos sanitarios, de educación infantil, de trabajo con niños de la calle.

·        El trabajo directo con los jóvenes a través de obras socioculturales, donde los hermanos salen al paso de una de las necesidades actuales de alfabetización, centros de estudio, y apoyo a la educación:

o       Centro Cultural y Biblioteca San Antonio de Meknes.

o       Fundación Lerchundi:

§         Centro Cultural de Tánger.

§         Centro Cultural de Larache.

§         Biblioteca universitaria y Centro Cultural de Río Martil.

§         La próxima apertura del Centro cultural de Tetuán.

o       Biblioteca de Marrakech.

Justicia y paz.

            Como consecuencia de lo que hemos dicho, sen timos con fuerza el deber de colaborar  en la promoción de la justicia y la paz[13], proclamando que todos los hombres son hermanos y estamos destinados a formar una fraternidad universal. En un mundo divido en el que en occidente crece el miedo al Islam, nuestra presencia y nuestro modo de relacionarnos y servir son un signo de reconciliación y de paz.  

3.3. Cuando vieren que agrada al Señor, anuncien la Palabra de Dios.          (1R 16, 7).

En la iglesia particular

Conforme a la antigua tradición de la presencia de la Orden en Marruecos especialmente en la diócesis de Tánger donde la presencia del clero se reduce prácticamente a los hermanos, Los franciscanos prestamos ayuda a las Iglesias particulares, acomodados a la condición de las personas, y de los tiempos, trabando los con paciencia y humildad, mostrando gran respeto a la conciencia de todos; descartando cualquier forma de proselitismo, y sin pretender de nuestros oyentes sino lo que el Señor nos diere[14]:

·         Atención a numerosas comunidades Religiosas de vida activa y contemplativa.

·         Pastoral educativa, catequética y de prisiones.

·         Pastoral con los estudiantes subsaharianos.

·         Pastoral con los emigrantes ilegales y refugiados subsaharianos anglófonos.

·         Ministerio parroquial en distintas localidades.

·         Predicación, Formación Permanente, Ejercicios Espirituales, Retiros, encuentros de oración.

·         Servicios diocesanos.

·         Relaciones con la familia franciscana, formación, oración, reflexión.


4. Retos

La presencia franciscana en Marruecos está formada por hermanos procedentes de otras entidades de la Orden. Los dos capítulos Generales anteriores apostaron por potenciar la presencia franciscana en Marruecos y darle vitalidad a través del sostenimiento y apoyo de la presencia franciscana en el Magreb[15].  

            En el encuentro del Consejo de Internacional de Evangelización de la Orden (Roma 08/04/2005), se discutió sobre la posibilidad de promover experiencias misioneras y de evangelización para Hermanos en formación. La FFM viene acogiendo positivamente desde hace años a hermanos en formación de distintas entidades de la orden para una experiencia misionera, la FFM abre sus puertas a toda la conferencia y a toda la orden para la acogida y el acompañamiento.

La FFM refleja la vocación misionera y la internacionalidad de la orden y el modo tan franciscano de evangelizar mediante la propia vida, la acogida, el diálogo y el servicio. La mayor limitación con la que nos encontramos en estos momentos es la del número de hermanos que puedan continuar este proyecto misionero de la orden entre musulmanes. 

Marruecos es casa de todos los hermanos, de los que vienen de paso para conocer nuestra misión y de los que vienen a compartir nuestro modo de vida, esperamos que la proyección de internacionalidad y misión de la orden sigan trayendo entre nosotros a muchos hermanos a los que desde este encuentro invitamos a unirse a nosotros. 


[1] Rodríguez Carballo, José, Ministro General, Discurso al capítulo de la FFM, Rabat (Marruecos) 2004.

[2] S. S. Juan Pablo II en Casablanca el 19 de agosto de 1985

[3] Rodríguez Carballo, José, Ministro General, Discurso al capítulo de la FFM, Rabat (Marruecos) 2004.

[4] CC. GG, 95, 3.

[5] CC. GG. 93.

[6] Cfr. CC. GG. 93, 2.

[7] Cfr. RS 72

[8] Cfr. Llenar la tierra con el Evangelio de Cristo, nº 142, Roma 1996.

[9] CC. GG. 95, 2.  VC 100-103). RS 14, 36, 60, 69, 71, 72, 137.

[10] CC.GG, 95, 1

[11] Cfr. Llenar la tierra con el Evangelio de Cristo, nº 111, Roma 1996.

[12] Cfr. Llenar la tierra con el Evangelio de Cristo, nº 119, Roma 1996.

[13] CC. GG. 96, 2.

[14] CC. GG 104.

[15] Secretaría para la Evangelización, Plan General para el sexenio 2003-2009, Actividades. Campo misión.