Ignacio de Loyola
Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro: disponed de ello
según Vuestra Voluntad.
Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Bernardo de Claraval
Acuérdate, ¡oh Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno
de los que han acudido a tu protección,
implorando y reclamando tu socorro,haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.
Carlos de Foucault
Padre, me pongo en tus manos
Haz de mí lo que quieras, sea lo que sea,
te doy las gracias, lo acepto todo
con tal que tu voluntad
se cumpla en mí y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre, no deseo nada más.
Yo te ofrezco mi alma,
te la doy con todo el amor de que soy capaz
Porque deseo darme, ponerme en tus manos sin medida
Con infinita confianza porque Tú eres mi Padre.
Francisco de Asís:
Oh Alto y Glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y sabiduría, Señor,
para cumplir tu voluntad