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  SALVADOR PEÑA DÍAZ,
MINISTRO PRESIDENTE DE LA VENERABLE ORDEN TERCERA

1 abril 2007
"Debemos buscar una Semana Santa con sello propio""La gente se iba antes a Ferrol o Viveiro y ahora ya se plantea ver nuestras procesiones".
 

Su condición de vecino de la Ciudad Vieja le ha permitido conocer la tradición de la Semana Santa coruñesa desde la infancia. Ahora está empeñado en la revitalización de esta celebración religiosa desde la cofradía que tiene su sede en la Orden Tercera, para lo que defiende la colaboración entre todas las agrupaciones y por dar un carácter propio a los actos organizados en la ciudad.

-¿A qué atribuye el declive de la Semana Santa de A Coruña en las últimas décadas?

-Yo creo que fue la desidia de instituciones e incluso también por parte de la Iglesia, así como que en A Coruña es muy fácil quitar una cosa pero muy difícil volverla a poner. El coruñés es una persona bastante fría en relación con cualquier espectáculo o manifestación pública. Es un poco sibarita y hay que darle algo muy bueno para que piense que valga la pena mantenerlo. En los setenta y ochenta la Semana Santa se consideró además como una época vacacional que se aprovechaba para ir a lugares de mejor clima.

-¿Tiene tanta importancia el tiempo atmosférico para la Semana Santa de la ciudad?

-Es un hándicap muy importante, porque la gente se atreve a salir con orvallo, pero lo que no podemos hacer es salir con un aguacero. No sólo por las imágenes, que sufren mucho porque son policromadas y de madera, sino porque además la procesión queda deslucida y se producen abandonos entre los participantes.

-¿Cómo se consigue implicar a la gente para que participe en las procesiones?

-A la gente joven hay darle algo que les enganche, porque es muy difícil que mantenga su palabra de un año para otro. Para eso estamos los miembros de las cofradías, que les reunimos de vez en cuando y les felicitamos por Navidad para vincularles con estas iniciativas, empezando por las personas del barrio, las de la Ciudad Vieja.

-¿Perjudica a las procesiones el estado de la Ciudad Vieja?

-Hay zonas que no están demasiado bien debido a su abandono, aunque ahora se están rehabilitando bastantes edificios, lo que permite que las procesiones luzcan. Hay calles y plazas recoletas de la Ciudad Vieja que son muy aprovechables para procesionar. Es lo que da el sentido del recogimiento, ya que obliga a desfilar de uno en uno y además existe una iluminación tenue que incita a que se cante un motete religioso -y no una saeta- desde un balcón.

-¿Es contrario a que se introduzcan tradiciones de la Semana Santa propias de otras latitudes?

-No podemos extrapolar costumbres que son foráneas y que no tienen nada que ver con nosotros, sino tener una Semana Santa con sello propio. Hay una diferencia muy grande entre los actos de Ferrol y los de A Coruña, porque allí se mezclan el estilo autóctono con el andaluz, lo que no sucede en nuestro caso, porque se trata de una ciudad gallega. Debemos tratar de buscar el recogimiento en el casco antiguo y cantar desde un balcón sin micrófonos, porque las calles son lo bastante estrechas como para escuchar con claridad a quien canta.

-¿Existe rivalidad entre las cofradías coruñesas?

-Me parece bien si es con sentido positivo, pero debe desterrarse la motivada por la envidia. En la actualidad hay un motor que mueve la Semana Santa y al que no se puede machacar, porque puede llegar a quemarse. La aparición de la procesión de La Borriquilla se produjo en una zona de la ciudad sin ninguna tradición de Semana Santa gracias al impulso del párroco de los Capuchinos, que nos pidió apoyo a la Orden Tercera, que hemos colaborado con ellos desde el principio. Pero también lo hemos incluso con parroquias de los alrededores de la ciudad, como Celas de Peiro, a donde hemos acudido con nuestros tambores para participar en un Via Crucis.

-Las cofradías coruñesas se marcan el objetivo de organizar dos nuevas procesiones. ¿Es factible conseguirlo?

- Para mí, la Semana Santa está incompleta sin el Lunes Santo y sin el Domingo de Resurrección. El triduo pascual no debe celebrase sólo en los templos, sino también en las calles y yo creo que es posible que consigamos las dos procesiones que nos faltan en la Semana Santa del año próximo, al menos una de las dos.

-¿Qué sería necesario para alcanzar este fin?

-Apoyo económico, indudablemente, ya que hay que sacar un paso nuevo a la calle, con todo lo que conlleva, así como respaldo de la ciudad mediante la asistencia a las procesiones que se realizan aquí. Antes, la gente se marchaba a las de Ferrol o Viveiro, mientras que ahora ya se está planteando acudir a las de la ciudad.

-¿Qué calidad tienen los pasos de las procesiones coruñesas en relación con los de otras ciudades?

-Hay imágenes que tienen un valor extraordinario y es un hecho desconocido debido a los años que estuvieron encerradas en los templos sin salir a la calle. El paso de Nuestro Señor Jesús Nazareno es una obra del siglo XVII, de la escuela de Pedro de Mena y con un gran valor artístico. Estas obras estuvieron en un estado de deterioro terrible y hubo que restaurarlas con la asistencia de un experto de Soria. De su trabajo nació la escuela de artesanos a la que encargamos el mantenimiento de nuestras tallas. Con esta labor lo que pretendemos no es repintar, sino recuperar la policromía original de imágenes que son de 1870, como las de San Juan y La Magdalena, que son del artista Nicolás Capelán. El Cristo Yacente es una obra del Real Consulado y siguió un boceto de Juan Villamil, y es una obra del Romanticismo que tiene su importancia, con una urna también destacada que realizó el orfebre coruñés Joaquín de Angueira. Este paso salía en su tiempo en procesión sobre un armón de artillería y con corceles engalanados con plumas negras y acompañados por ángeles