Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es

 

 

 

“No te olvides del Señor, tu Dios, que te ha sacado de Egipto” Dt 8

Sueña el que camina que un día llegará, y sueña el que llega con volver a caminar

Etapa 7.- El momento de una opción

«Al principio Francisco se tomó al pie de la letra lo que le habían dicho en San Damián –‘ve y repara mi iglesia que, como ves, amenaza ruina'- y para sacar dinero con que arreglarla, una mañanita, aprovechando la ausencia de su padre, cogió las mejores telas del comercio y se marchó a Foligno. En Foligno vendió hasta el caballo ¡palabra!


Y estando manos a la obra fue descubriendo algo: "¡No son las piedras de una iglesia lo que hay que arreglar sino la Iglesia!, pero ¡quién soy yo para cambiar la Iglesia? ¡Bastante haría con cambiarme a mí mismo. Hay algo que sí se puede hacer: ¡volver descaradamente al evangelio primero...!"».

Francisco de Asís, el Buenagente.

Deuteronomio 8

‘Cuando veas multiplicarse tus bueyes y tus ovejas, tu oro y todos tus bienes, no te ensoberbezcas en tu corazón ni te olvides del Señor, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de esclavitud, que te ha conducido a través de vasto desierto, que hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y te ha alimentado en el desierto'

Signo: el horizonte

Cada vez que la rutina, tus riquezas o los problemas de cada día, hagan que te olvides de quién eres, de lo que viviste con aquellos que compartieron tu inquietud en el camino, o del Dios que te dio la vida; haz un descanso en tu vida, sal de ti mismo, vente al camino y recuerda el horizonte que Dios dibujó en tu proyecto de vida.

Aunque hubiera recorrido todos los caminos,

cruzado montañas y valles

desde Oriente hasta Occidente,

si no he descubierto la libertad de ser yo mismo

no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera compartido todos mis bienes

con gentes de otro lengua y cultura,

hecho amistad con peregrinos de mil senderos

o compartido albergue con santos y príncipes,

si no soy capaz de perdonar mañana a mi vecino,

no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera cargado mi mochila de principio a fin

y esperado por cada peregrino necesitado de ánimo,

o cedido mi cama a quien llegó después,

y regalado mi botellín de agua a cambio de nada,

si de regreso a mi casa y mi trabajo no soy capaz

de crear fraternidad y poner alegría, paz y unidad,

no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera tenido comida y agua cada día,

y disfrutado de techo y ducha todas las noches,

o hubiera sido bien atendido de mis heridas,

si no he descubierto en todo ello el amor de Dios,

no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera visto todos los monumentos

y contemplado las mejores puestas de sol;

Aunque hubiera aprendido un saludo en cada idioma,

o probado el agua limpia de todas las fuentes,

si no he descubierto quién es autor

de tanta belleza gratuita y de tanta paz

no he llegado a ningún sitio.

Si a partir de hoy no sigo caminando en tus caminos,

buscando y viviendo según lo aprendido;

Si a partir de hoy no veo en cada persona,

amigo y enemigo, un compañero de camino;

Si a partir de hoy no reconozco a Dios,

el Dios de Jesús de Nazaret,

como el único Dios de mi vida,

no he llegado a ningún sitio.