Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es

 

 

 

Vives, sientes, sueñas, piensas, sufres, amas,…. caminas

Etapa 3.- Necesito Libertad

«Sólo los que nada tienen pueden experimentar la gratuidad de Aquel que alimenta a los pájaros y a las hierbas silvestres. Las aves son libres porque no tienen graneros. Es la pobreza la que transforma este mundo de intereses y espadas en un gran hogar en que unos dan y otros reciben, si bien los que dan son los que más reciben. Y por encima de todas las razones -concluyó Francisco levantando la voz- mi Señor Jesucristo se hizo pobre ».


En adelante su casa sería el ancho mundo. Sus amigos serían los leprosos, mendigos y salteadores de caminos. Sus hermanos serían el viento, la lluvia, las nieves y las primaveras. Le acompañarían el calor del sol y la luz de la luna. Comería por los caminos igual que los espigadores y las alondras. Y cruzaría el mundo bajo la sombra de las alas protectoras del Padre Dios.

(Francisco de Asís, el Buenagente)

Palabra de Dios – Mateo 6,25-34

Pues si la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¿no lo hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? ... Buscad el Reino y su justicia y todas esas cosas se os darán por añadidura»

Te ofrezco y te agradezco, Señor, este trocito de libertad

Señor Jesús, hoy quiero darte gracias,

tan sólo, por estar aquí, en el Camino,

por haberme sacado de mi casa,

por poder experimentar en estos días

que puedo ser feliz y libre a un mismo tiempo;

por darme a vivir esta dicha y serenidad

de quien sabe que somos

lo que somos ante Dios y no más.

Y aquí, lejos de mis bienes,

lejos de mi casa, lejos de la seguridad

que da el ser alguien entre los míos,

expuesto a la novedad de cada amanecer

a la sorpresa de conocer cada día

nuevos compañeros de camino,

viviendo de lleno cada instante de tu creación,

codo a codo con la hierba del campo,

con el agua fría, con la noche a cielo abierto…

…quiero ofrecerte este trocito de libertad,

este camino andado sin prisas ni rutinas,

la libertad que descubro viviendo al día,

sintiendo al sol levantar la mañana sobre mi rostro

con el abrigo y la certeza de saberte a mi lado.

Con el cuerpo entregado y el espíritu hambriento,

con ampollas en los pies y las manos vacías,

la mochila sin cerrar y durmiendo en el suelo,

saben de otra manera

Tu Cuerpo y Sangre ofrecidos.

Cuando regrese a mi hogar no me dejes olvidar

que el hombre es lo que es en el Camino

y no más.

Signo: Una huella

Porque las huellas dejadas en el camino no tienen dueño, no significan propiedad, no ocultan tesoros que la polilla pueda corroer; Una huella, sea de tierra o de asfalto, es la certeza de una inquietud que a otros condujo antes que a mí.