Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es

 

 

 

3.4.- Día cuarto Caldas de Reis,

Nota

Caldas de Reis, considerado jardín y balneario de Galicia, es una localidad situada al noroeste de la provincia de Pontevedra, siendo atravesada por el río Umia, que se caracteriza por su riqueza piscícola. La superficie del municipio se aproxima a los 69 kilómetros cuadrados y está habitado por 9.600 habitantes, distribuidos entre las nueve parroquias que lo forman: Santo Tomé, Santa María, Bemil, Saiar, Godos, Carracedo, San Clemente, Santo André y Arcos da Condesa.  La geografía local se configura como un paisaje de formas suaves. Caldas de Reis está situada junto a una gran falla que cruza Galicia y al extenderse por el fondo de una depresión tectónica presenta un claro predominio de terrenos de escasa pendiente. En contraste, el monte Xiabre y una franja montañosa que limita con Cuntis, forman los bordes de la depresión.
El clima está condicionado por la disposición del relieve y a través de la cuenca del Umia penetran las borrascas del SO, que producen precipitaciones muy elevadas a lo largo del año. La temperatura media anual es agradable. Las primeras noticias que tenemos de Caldas nos hablan de dos grupos indígenas que los romanos encontraron en Galicia cuando la sometieron: la tribu cilena. Caldas es un pueblo en el que se juntan antigüedad prehistórica con historia romana, medieval y moderna.
De la época prerromana se conservan el Tesoro prehistórico de Caldas y un ara votiva dedicada al dios indígena Edovio, encontrada en la arqueta del manantial termal. Los restos arqueológicos romanos son muy abundantes, aunque las muestras más significativas son los puentes: dos en el casco urbano y dos que se
pueden encontrar subiendo por el río. En la Edad Media se construye un elevado número de iglesias románicas vinculadas al Camino Xacobeo Portugués en el que Caldas es lugar de paso obligado para los peregrinos procedentes del Sur. Cuenta la historia que por este camino pasaron Santo Tomás de Canterbury, a quien se le dedica la iglesia que lleva su nombre.  Caldas fue sede episcopal hasta el año 569, en el que esta pasó a Iria. Como tal, y agitada por las contiendas disciplinarias y dogmáticas suscitadas por los priscilianistas, fue elegida por el Papa San León, en el año 400, para celebrar un concilio de obispos gallegos.  Es tradición reiterada que Caldas ha sido cuna de noble linaje al dar cobijo al rey de Castilla Alfonso VII, hijo de Doña Urraca y Don Raimundo de Borgoña, conde de Galicia. De hecho, este es el segundo motivo que explica el nombre del ayuntamiento, de Reis. La madre del rey tenía en el pueblo una torre castillo, que fue destruida para elevar con sus piedras la iglesia de Santo Tomás. En la iglesia de San Roque se conservan aún algunas ventanas de la antigua torre. Al ser declarada villa de realengo por Felipe II, llegaron a Caldas nobles de todas las regiones que se asentaron allí al amparo de las ventajosas exenciones fiscales.

 Texto: Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos en el mar de Tiberias. Se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado Dídimo, Natanael que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: -Voy a pescar. Le dijeron: -Vamos nosotros también contigo. Salieron y entraron en la barca, pero aquella noche no consiguieron nada. Al amanecer, Jesús se presentó en la playa, aunque los discípulos no se daban cuenta de que era Jesús. Entonces Jesús les dijo: -Hijitos, ¿no tenéis nada de comer? Le contestaron: -No. Él les dijo: -Echad la red al lado derecho de la barca, y hallaréis. La echaron, pues, y ya no podían sacarla por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: -¡Es el Señor! Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó el manto, pues se lo había quitado, y se tiró al mar.  Los otros discípulos llegaron con la barca, arrastrando la red con los peces; porque no estaban lejos de tierra, sino como a doscientos codos. Cuando bajaron a tierra, vieron brasas puestas, con pescado encima, y pan. Jesús les dijo: --Traed de los pescados que ahora habéis pescado. Entonces Simón Pedro subió y sacó a tierra la red llena de grandes pescados, 153 de ellos; y aunque eran tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: -Venid, comed. Ninguno de los discípulos osaba preguntarle: "Tú, ¿quién eres?", pues sabían que era el Señor. Vino, entonces, Jesús y tomó el pan y les dio; y también hizo lo mismo con el pescado. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos después de haber resucitado de entre los muertos” (Jn 21, 1-14).

 

 Oración

Como un faro en medio de la noche,

Señor,

tú me llamas a vivir en la libertad,

a “vivir en libertad,

porque Cristo nos ha liberado” (Gál 4, 22 ss).

Mi vida,

como un mar,

tiene marcado el rumbo

hacia la libertad

desde que se inició mi historia.

El Faro de la Libertad,

inmóvil ante vientos y mareas,

orienta el rumbo

hacia el encuentro infinito

en el remanso

de la Libertad.

Mis ojos,

a lo lejos,

atisban

la cercanía de ese encuentro

definitivo

y hasta el aire

parece caminar.

La tinieblas se disipan

al aproximarme a tanta luz recibida,

Luz de Libertad,

y mi persona entera

se hace luz recibida

hasta la adoración

en el encuentro contigo:

¡Dios mío,

eres tú, La libertad.!

 

Tema: Junto al lago

   La vida está llena de personas entregadas, generosas, que se olvidan de sí mismas, relativizan gustos y comodidades y se mueven desde las necesidades de los otros, atendiendo sus demandas y tratando de responder a problemas que cada día surgen.  Personas calladas que en silencio y de forma humilde lo dan todo por los demás, sin esperar nada a cambio.  Pero, ¿qué es de tanto esfuerzo, entrega, donación a fondo perdido?;¿germina?, ¿se pierde?.  Surge la tentación de echar una mirada pesimista, parcial… pero está ahí la fuerza de Cristo resucitado y por él, porque él lo dice, nos mostramos dispuestos a echar las redes…

 

 Recogida

   Dedica un tiempo al silencio. Tómate un tiempo a solas para recoger este día, para recuperar los sentimientos más importantes que has vivido, para prestar un poco de atención a tus pensamientos a lo largo de esta jornada de camino, y también a tu conducta... cómo, dónde, con quién echas las redes?.  ¿Cuál es tu actitud ante la aparente ineficacia, ante la inutilidad? ¿Qué te sugiere el camino?...  Haz tus anotaciones en este espacio en blanco.

    No te preocupes si no surge nada, no te inquietes, no pasa nada... haz la señal de la cruz tomando plena conciencia de que todo lo creado está bajo la bendición de Dios..

 

"Turista es quien pasa sin carga ni dirección.
Caminante, quien ha tomado la mochila y marcha.
PEREGRINO quien, además de buscar, sabe arrodillarse cuando es preciso"
(San Ricardo)