Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es
0.- Convocatoria
1.- Nota histórica
2.- Etapas
0.- Convocatoria.
Queridos amigos: paz y bien.
Las experiencias que vivimos dejan en nosotros un poso que nos hace volver a ellas y en ellas beber lo mejor que nos han dejado para perseverar en la vida, para perseverar en la fe. Pues bien, la experiencia parroquial de haber realizado el Camino de Santiago juntos nos lleva a responder a la demanda de iniciar los preparativos para repetir este ejercicio de la vida y de la fe. Esto es lo importante, se trata de una experiencia de fe. Aquí os sugerimos algunas cuestiones importantes a las que atender antes de inscribirse.
Fechas: Salida de Salamanca el 27 de Marzo y regreso el 3 de abril.
Condiciones
No podrán participar menores de 16 años si no van acompañados de un adulto.
Durante el mes de marzo será obligatorio asistir a sendas reuniones el 2 y 16 de marzo, a 19,30 horas.
No es obligatoria la participación en todas las actividades programadas durante el camino, aunque se rogará respeto.
Cada uno llevará sus propios utensilios: plato hondo, vaso o taza, cubiertos.
Imprescindible: saco de dormir y esterilla,
Cuaderno y bolígrafo
Cada participante podrá llevar, como máximo, un equipaje de 7,5 Kg.
Fecha límite de inscripción: 20 de febrero 2005. Después de esa fecha no nos haremos cargo de la compra de billetes.
Lugar de inscripción: despachos parroquiales de 18 a 19,30, de lunes a jueves.
Día 27: cena para compartir en recipientes desechables.
Documentación: tarjeta sanitaria, DNI, medicación de uso privado habitual.
Administración
La participación importará 60 €, que se abonarán al inscribirse. El precio del viaje es aparte, hasta conocer las rutas definitivas y el costo de los albergues.
Una vez pagados los viajes, no se reembolsará el dinero, a no ser causa debidamente justificada.
1.- Nota histórica: Camino Portugués.
Los caminos lusos son dos: el interior por Vila Real y Chaves que entraba en Galicia por Verín y Ourense, y el más occidental, que parte de Lisboa. Monarcas como Sancho III, Alfonso III, D. Manuel el Afortunado o Dña. Isabel, o Rainha Santa, cumplieron su peregrinación a Santiago. Si comenzamos en Lisboa, ascendemos el Tajo por la gótica Santarém y Golega. A continuación está el gigantesco monasterio de Tomar, enclave de la Orden del Cristo, con su rotonda de los templarios, que copia la estructura del Sto. Sepulcro de Jerusalén y sus 8 claustros, además de la famosa ventana manuelina. La universitaria Coimbra guarda el sepulcro de la reina santa, dos catedrales y una iglesia medieval dedicada a Santiago. Cruzamos el Douro en Porto, entrando en lo que fuera antiguo Gallaecia y por Vila do Conde, con el austero convento de las Clarisas y el sepulcro del rey Alfonso Sánchez se llega a la iglesia románica de S, Pedro de Rates y a Barcelos, donde existe una leyenda del gallo semejante a la riojana de Sto. Domingo, convirtiéndose el ave en un emblema de todo Portugal.
Algunos preferían la ruta de Braga, metrópoli espiritual del país y muy antigua sede episcopal que fue desprovista de sus reliquias por Gelmírez en el pío latrocinio. Alrededor de lo catedral son numerosos los conventos e iglesias. Ponte da Lima era lugar de confluencia, pasando el río que los antiguos suponían del olvido, por un puente de 380 m.
GALICIA. La Sierra de La Bruja daba paso a las fortificadas Valença do Minho y Tui, que fue capital de una de las siete provincias gallegas y sede episcopal, conservando un compacto conjunto histórico de pétreos edificios y civiles en torno a lo catedral.
Porriño y Mos, en el industrioso valle de A Louriña donde aún quedan a modo de oasis de la naturaleza las Gándoras de Budió, nos conducen a Redondela, presidido por los viaductos del ferrocarril y lugar donde se juntaban los peregrinos que desembarcasen en Baiona y Vigo. Bordeando lo hermosa ría de Vigo con el inolvidable panorama de las bateas mejilloneras, la isla de San Simón, el moderno puente de Rande y el pueblo de Arcade, conocido por sus ostras, atravesaremos el Verdugo en Ponte Sampaio, recordando la derrota francesa en la Guerra contra Napoleón aquí acaecida que supuso la temprana liberación de Galicia.
Pontevedra, la antigua Ad Duos Ponte Romana, es, tras Compostela, el conjunto monumental mejor conservado de Galicia con sus pinzas de A Leña, la dedicada al mítico fundador Teucro o la Ferreiría, los conventos mendicantes de S. Francisco, Sto. Domingo y Sta. Clara, el completo museo, los abundantes palacios y los templos de S. Bartolomé, Sta. María y la Peregrina. Tras la estación balnearia de Caldas se salva el Ulla en Pontecesures donde providencialmente arribó la barca apostólica en la muy señalizada Ruta Jacobea del mar de Arousa que es recorrido en procesión marítima el 11 agosto; arribamos así a Padrón. Esta villa rosaliana también lo es jacobea por conservar numerosos recuerdos de la supuesta predicación del hijo del Zebedeo (Santiaguiño do Monte, con romería el 25 de julio) y de la traslación que se completan con la visita a Iria, la antigua población romana que fue sede obispal antes que Santiago. Cerca de los restos del Castro Lupario y la vía romana de Iria Flavia a Aseconia dan visos de verosimilitud a la leyenda. El barrio compostelano del milagroso santuario de A Escravitude y A Rocha nos aproximan al ansiado final.
2.- Etapas y Compostela.
Día 27 marzo: Salamanca – Braga-Ponte de Lima
Día 28 marzo: Braga –Ponte de Lima – Tui à 34 km.
Día 29 marzo: Tui – Redondela à 30 Km.
Día 30 marzo: Redondela – Pontevedra à 21 Km .
Día 31 marzo : Pontevedra- Caldas de Reis à22 Km.
Día 1 abril: Caldas – Padrón à 21 Km.
Día 2 abril : Padrón – Santiago à 22 Km.
Día 3 abril : Santiago – Salamanca.
En total caminaremos 184 kilómetros lo cual nos dará derecho a recibir la Compostela o Compostelana que es una credencial expedida por el Cabildo de la Catedral de Santiago para certificar que se ha cumplido la peregrinación, escrita en latín y que requiere las siguientes condiciones:
a pie o caballo: recorrer al menos los últimos 100 kilómetros;
en bicicleta: recorrer al menos los últimos 200 kilómetros.
Con esta acreditación, antiguamente se tenía derecho a ser alojado durante tres días en el Hospital Real que los Reyes católicos fundaron en el s. XVI. Hoy en día, el hospital es llamado “Hostal de los Reyes Católicos”, un parador nacional de cinco estrellas donde sólo podremos pernoctar si pagamos el elevado precio del mismo. Para conseguirla será necesario tener una credencial del peregrino. La credencial es una especie de salvoconducto del peregrino. Se personaliza y se entrega únicamente a los que peregrinan a Santiago a pie, en bicicleta o a caballo. Se consigue a través de las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago o bien en el lugar donde se empieza. Su entrega es instantánea y solo se precisa el DNI.
Este documento es imprescindible para poder acceder a los albergues o alojamientos especiales para peregrinos, siempre que haya sitio. Y es en estos albergues donde se sella la Credencial para dar testimonio de paso del peregrino. También sirve para obtener descuentos especiales en museos, monasterios y en algunos centros de ocio.
3.- Programación.
Diario del camino, miércoles 16 de abril de 2003: “...Y pasó una noche... y llegó el séptimo día... y vio Dios que todo era bueno... Hoy el día amanece con la satisfacción de la tarea realizada, de la meta alcanzada y del recuerdo de los nuestros que nos recibirán al regresar a casa… Desde este instante se suceden las prisas propias y el nerviosismo habitual de cualquier partida. Recoger mochilas, revisar, cargar, hacer foto de grupo y lograr que el final no se vea pillado en ningún percance, puesto que todo ha salido bien hasta el presente... y de aquí en adelante kilómetros y kilómetros, anécdotas, chistes, memoria y mirada al futuro que nos espera lleno de Dios… y no quedó más que tiempo para una buena ducha, un poco de charla y una buena disposición para el sueño, para el descanso, para continuar caminando... y Dios descansó con nosotros...”. ¿Recordáis?. Así terminaba nuestro diario del Camino realizado en la fecha señalada. Ha pasado el tiempo, hemos regresado a casa, hemos hecho camino en la vida ordinaria, hemos orado, reído, llorado, trabajado, hemos hecho y desecho mochilas, hemos practicados rutas alternativas, hemos bebido esperanza y fuerzas en la memoria de aquella experiencia… ¿hemos descubierto a Dios en todo ello?, ¿hemos compartido cuanto allí descubrimos dejándonos acompañar por Dios?, ¿hemos afrontado desde la fe esta historia que nos ha tocado vivir?, ¿hemos plantado cara a la dificultad y al cansancio?...
Nos ha tocado en suerte un tiempo complejo, pero hemos descubierto dentro de nosotros una fuerza que viene de la fe y que nada puede con ella, la fe en la vida, en la resurrección de Cristo que da luz a cada paso de nuestro camino diario, con toda sencillez, con toda verdad. Cuando todo parece irnos bien, el bienestar parece que nos hace vivir de las propias fuerzas; cuando las cosas parecen ponerse cuesta arriba, nos sentimos débiles y nos parece que Dios no está. Pues es precisamente en esos momentos cuando Dios está más cerca de nosotros, o cómo pensáis que somos capaces de resistir, de salir adelante, de atravesar mares y escalar montañas, de seguir trochas desconocidas y arriesgar en una apuesta sin más recompensa que la fe, más fe, de la que nos parece o saber casi nada.
En plena Pascua, queridos amigos os proponemos un recorrido de fe que tiene que ver con la presencia de Jesús en determinadas situaciones que vivimos como comunidad de creyentes: a veces nos parece que Dios se calla y todo aparenta derrota, pero tenemos el signo del sepulcro vacío; muchas veces sentimos la necesidad de la consolación y de respuestas concretas, pero tenemos la pregunta del maestro “¿por qué lloras?”; no faltan ocasiones en las que pedimos tocar, palpar las señales del Señor y topamos con las llagas de nuestra Iglesia y con las nuestras, pero tenemos una, la declaración de felicidad que nos hace Jesús, “felices los que creen sin haber visto”; casi a diario pensamos en términos de eficacia y nos afanamos en una pesca que no recoge nada y nos agota, pero tenemos el mandato de “echar las redes” donde está el fruto esperado; frecuentemente nos puede la tarea y nuestro espíritu de servicio pierde el horizonte del amor y realizamos acciones sin espíritu de servicio, pero Jesús nos regala un servicio con amor y de por vida; respiramos periódicamente una cierta desilusión porque esperábamos otra cosa y la promesa de la resurrección parece desvanecerse, pero Jesús se revela, se presenta para ser reconocido y compartido; usualmente somos tentados por pensamientos oscuros y sin nombre que desean certezas, pero nuestra certeza es la presencia del Señor prometida hasta el final del tiempo, presencia especialmente celebrada en el sacramento de su Cuerpo y Sangre.
Amigos, os invitamos a hacer esta experiencia pascual, descubriendo la luz de Cristo Resucitado que se proyecta sobre los espacios y tiempos de nuestra vida, entra sin llamar (Jn 20, 19-26), llega aunque no sea esperado (Mc 16, 11.13), supera todas las puertas cerradas (Jn 20, 19-26) y pasa por encima de nuestros miedos y lamentos (Mt 28, 4-10; Mc 16, 3-14; Lc 24, 17-38) y coartadas (Lc 24, 24; Jn 20, 25). Ánimo y buen camino.
Señor Jesús,
siempre has estado a mi lado,
consolándome
y sosteniéndome
en las horas altas
y en las horas bajas,
en todo momento;
más de una vez
he sido sostenido con una fuerza interior
que únicamente podía proceder de ti,
porque superaba con creces mi capacidad;
más de una vez he deseado
con todas mis fuerzas,
tener cerca tu mano
y en esos momentos
te apropiabas de mis manos
para hacer llegar las tuyas a otros
más necesitados…
Eres increíble, Señor Dios, mi fuerte Salvador:
me has librado de todo temor,
me has redimido,
me has llamado por mi nombre
y me has susurrado al oído que soy tuyo…
has estado a mi lado en la hora de cruzar aguas caudalosas,
me has llevado en volandas en medio de las corrientes,
me has protegido de la llama que abrasa
simplemente porque me quieres
y porque soy valioso para ti,
también yo te quiero
y sé que no tengo nada que temer porque tú estás conmigo
(Is 43, 1-5; 66, 13).
"Turista es quien pasa sin carga ni dirección.
Caminante, quien ha tomado la mochila y marcha.
PEREGRINO quien, además de buscar, sabe arrodillarse cuando es preciso"
(San Ricardo)