
Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es
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6.- Recomendaciones prácticas.
6.1.- En caso de gastroenteritis. Mientras existan vómitos y/o diarrea, deberá tomar como mínimo de 1 a 1.5 litros del siguiente compuesto:
Primer día: no tomará ningún alimento, solamente el líquido indicado.
Segundo día: además del líquido se podrá comer:
Tercer día: además del líquido se podrá comer:
Durante estos tres días está prohibido comer:
6.2.- Las enfermedades del peregrino.
Las ampollas: se producen por el roce continuo de botas o calcetines contra la piel, pero también por gérmenes provocados por la excesiva sudoración. El mejor remedio es un buen calzado, un calzado cómodo y bien adaptado al pie, pero aún así, resulta casi imposible que en el recorrido no aparezca ninguna. Es muy importante no andar con calcetines húmedos. Para prevenirlas es útil darse friegas en los pies con jabón de azufre o algún desinfectante. También es bueno aplicar vaselina entre los dedos de los pies, para que deslicen con suavidad, o alcohol de romero, que fortalece la piel. Es bueno y aconsejable andar con dos pares de calcetines. Uno fino que no sea de fibra en contacto con la piel y otro más gordo fuera, de manera que rocen entre ellos, y no contra la piel. Si a pesar de los esfuerzos, la ampolla se produce, el remedio es sencillo y rápido. Se ha de pinchar con una aguja hipodérmica y un hilo. Una vez traspasada, se deja el hilo dentro, con un trozo de salida y otro de entrada, de manera que drene e impida que la herida vuelva a cerrarse antes de expulsar todo el líquido. El alivio es inmediato. Dejarla así toda la noche y añadir por la abertura un desinfectante del tipo Betadine. No quitar nunca la piel muerta: previene infecciones.
Inflamaciones: la tendinitis y las distensiones musculares se producen, entre otros motivos, por el mal apoyo de las articulaciones. En muchas ocasiones no son más que un efecto secundario de las ampollas. Al llevar el pie dolorido por la hinchazón, el cuerpo reacciona cargando el peso inconscientemente sobre el otro. El resultado es que al cabo de unos kilómetros una pierna está fuera de juego por la ampolla y la otra por la tendinitis creada por el apoyo defectuoso. Si una articulación empieza a doler, o una ampolla obliga a forzar el paso, lo mejor es parar, aplicar frío y buscar el origen del problema.
Cansancio muscular: agujetas y calambres son propios de las primeras jornadas. El mejor remedio aquí también es la sensatez. Caminar 30 kilómetros durante la primera jornada es fácil, porque los músculos están frescos; lo difícil es levantarse al día siguiente para continuar con nuestro recorrido. Es muy recomendable hacer estiramientos antes de comenzar a andar y al llegar al refugio; reduce notablemente el riesgo de agujetas y tirones musculares.
6.3.- Material básico del peregrino.
Documentación: carnet de identidad y tarjeta de la seguridad social.
Ropa: un par de botas bien domadas (nunca nuevas), unas chanclas (para descansar los pies), chubasquero, un jersey que abrigue, pantalones cortos, pantalón largo cómodo o del chándal, camisetas (no más de tres o cuatro), ropa interior, bañador, varios pares de calcetines de algodón y uno o dos pares de calcetines fuertes de lana, gorra.
Efectos personales: cantimplora, saco de dormir, aislante, toalla, bolsa de aseo (cepillo y crema de dientes, champú y gel, desodorante y kit de afeitado), pañuelos de papel, cortaúñas, jabón de lavar, linterna, bolsas de plástico, Biblia o Evangelios, libreta y bolígrafo para el diario del camino, plato, cubiertos y vaso (metal o plástico duro) y botiquín con cosas de uso personal (tobillera, rodillera, etc ...).
Mochila: debe estar en consonancia con el peso a transportar. Ha de llevar refuerzos en las costuras, almohadillado en espalda y correas y un sistema de sujeción que permita ajustarla al cuerpo par que no se mueva en los descensos.
6.4.- Vestido y calzado.
La vestimenta debe ser holgada y transpirable, para evitar los frecuentes roces que producen dermatitis, escoceduras y hasta heridas, sobre todo en la parte interna de los muslos y en las axilas. Además debe llevarse ropa adaptada a la climatología de la época en que se realice la peregrinación. No debe olvidarse una gorra o un sombrero para posibles insolaciones.
El calzado es fundamental. Debe ser una bota que abrace el tobillo, para poder evitar posibles torceduras o esguinces que nos podrían impedir continuar con el camino. La bota debería ser impermeable y transpirable, evitando así los problemas derivados de la sudoración del pie y las ampollas. El complemento esencial para las botas son los calcetines, que deberían ser de dos tipos: de algodón, que estén en contacto con el pie y de lana que estén en contacto con la bota.
Generalmente solemos almacenar las cosas en bolsas de plástico. El ruido que hacemos al manipularlas, en especial por la mañana, cuando el resto de peregrinos están durmiendo, es una de las experiencias más desagradables en los refugios. Intentaremos adquirirlas de un material que no produzca demasiado alboroto o dejar preparadas las cosas la noche anterior
6.5.- Recomendaciones.
6.6.- Trucos para hacer la mochila.
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"Turista es quien pasa sin carga ni dirección. |
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