Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es

 

 

 

4,- Conclusión. Ahora comienza otro momento

  Ahora comienza otro momento, es momento de despertar, de reavivar el espíritu, de anunciar a todos cuanto hemos visto y oído.  Tenemos muchas pistas para ello: salir y abrirse, abrir los ojos, la mente y el corazón, no encerrarse en las casas, ni en las cosas, en los miedos o derrotas, en las frustraciones y egoísmo; hacer una lectura valiente de la realidad, con los fracasos y desilusiones, con las injusticias, pero siempre buscando nuevos caminos de superación que nos permitan mirar al futuro; hacer una lectura creyente de la realidad, descubrir a Dios que habita la historia, la acompaña, descubrir a Dios que recorre los caminos con nosotros y acompaña nuestras dificultades para entender, descubrir a Dios que continúa escribiendo la historia con renglones torcidos, en la vida auténtica y verdadera de tantas personas que de forma sencilla y oculta son germen vivo del Reino; beber cada día en la Palabra de Dios, acogerla con espíritu abierto y dando tiempo a que el corazón se caldee con el amor de Jesús, con la ternura y al misericordia de Dios que sigue actuando en el mundo; abrirse a lo desconocido, a los desconocidos, acercarse y amar a cada ser humano, sentarlos a nuestra mesa, compartir con ellos el pan para poder reconocer juntos al Señor, sin despreciar nunca cuanto se ignora; reconocer en la eucaristía a Jesús vivo y resucitado que nos sigue reuniendo, presidiendo, sirviendo, abriendo camino, llenando el corazón, ilusionando y dando fuerzas para salir y dar testimonio de su presencia resucitada;  no aislarnos, sino ir con los demás, con el resto de los hermanos…

   Jesús acude a su cita con los discípulos y los estimula, los anima a salir de su miedos, de sus angustias y agobios y los lanza con una tarea bien clara: “poneos en camino”.

 Poneos en camino: Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había mandado. Cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28, 16-20)

Es la mañana del domingo

después del miedo

y el encierro sin salida,

es la mañana del Cordero de Dios

que quita el pecado del mundo,

que trae la paz,

que alumbra a todas las naciones.

Es la mañana del domingo

en que la llamada a los discípulos

es una llamada a la vida,

a abrir las puerta de par en par

al Espíritu,

llamada a la alegría,

llamada a la esperanza.

Es la mañana del domingo

en que Jesús rompió el techo de la tierra

e hizo saltar los cerrojos,

sellados por el miedo,

con la fuerza del Espíritu.

Es la mañana del domingo,

memoria de la resurrección,

llamada a la plenitud y la vida,

plenitud y vida que no pueden contener

las leyes, preceptos y mandatos,

plenitud y vida que revienta como el amanecer

en un esplendor desconocido,

plenitud y vida

porque es la mañana del domingo

y todas las promesas

están cumplidas…

es la mañana del domingo.

 

 

"Turista es quien pasa sin carga ni dirección.
Caminante, quien ha tomado la mochila y marcha.
PEREGRINO quien, además de buscar, sabe arrodillarse cuando es preciso"
(San Ricardo)