Comunidad Franciscana en el Camino de Santiago. VALLE DE VALCARCE
Vega de Valcarce. León. contacto: fraydino@yahoo.es

 

 

 

Diario del Camino

27 de marzo - 6 de abril de 2005

 

…domingo, 27 de marzo de 2005, Braga

   Hola, buenos días, soy “Vuestro Diario” y quisiera acompañaros a lo largo de todo el camino, quisiera disponer mis páginas en blanco para que dejéis sobre ellas vuestras impresiones, vivencias, anécdotas y hechos del Camino.  ¿Sabéis?, es domingo de resurrección, he descansado pocas horas pero bien a fondo y ahora me pongo en pie e inicio la mañana con vosotros que comenzáis una aventura en vuestra vida y la comenzáis juntos y quiero iniciar la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

    La celebración del misterio pascual en la noche y esta mañana recién amanecida nos dicen que es domingo de resurrección y la vida ilumina el día: mi Cristo, mi Cristo resucitado… dame la gracia de tu luz, también en este día en que todos sueñan con Santiago.  También yo he soñado y ya puedo imaginarme las torres de su Catedral y el Pórtico de la Gloria.

    Amigos, os ofrezco mis páginas en blanco para que podáis narrar en ellas esta historia.  Estoy encantado de recibiros, soy un diario y para esto sirvo.  Dejad que vuestros sentimientos, emociones y pensamientos se derramen sobre mis hojas y construyan este Camino como “algo más que andar”.

    Mirad, un amigo nuestro, Alfonso S., ha preparado algunos apuntes sobre los símbolos del Camino y los vamos a ir recordando poco a poco a lo largo de este recorrido.  Él me ha dicho que  “el Camino de Santiago es mucho más que una ruta para caminantes. Es un itinerario exterior que evoca e invita a un itinerario interior. Es un camino que se recorre a pie a la vez que dejamos  que sus provocaciones y sorpresas llamen a nuestra puerta y calen en nuestro corazón... y planteen preguntas... y sugieran respuestas... La invitación no es sólo a caminar, sino a ser peregrino, a dejar que la experiencia vaya poco a poco entrando dentro. Es una invitación a caminar con los pies y con la mente, porque se trata también de ir descubriendo las huellas que van quedando marcadas en el alma.

     Es una aventura física, cultural, ecológica, que anima a una aventura también espiritual y abierta al encuentro con uno mismo, con el resto de los compañeros peregrinos, con la historia y, por supuesto, con Dios, que camina a nuestro lado desde antes de dar el primer paso hasta que abracemos a Santiago en Compostela y volvamos a la vida ordinaria, seguramente algo transformados por la experiencia.

    Por eso, para el peregrino, las cosas que acompañan la caminata de cada día van cobrando poco a poco un nuevo sentido, un significado más personal y profundo. Y la experiencia de caminar junto con otros por el sendero que conduce a Santiago va convirtiéndose en un proceso de transformación personal, de fe creciente y de compromiso con el mundo que hace que las pequeñas cosas se conviertan en símbolos.

   Aquí te propondremos, cada día, alguno de estos símbolos regalados a este “Diario”.  Son una sencilla lectura de algunos de los objetos que nos acompañan y nos definen en esta experiencia y que iremos dejando a la consideración de todos. Seguramente, meditar a ratos sobre su significado puede ayudarte a comprender un poco mejor la “filosofía” del Camino de Santiago. Y seguramente también, tú irás dando significados nuevos a estos mismos objetos, significados más personales basados en tu propia experiencia y en tus propios pensamientos. Ojalá estos símbolos te ayuden a recorrer el Camino completo, por dentro y por fuera”.

    Gracias.  Me ha gustado mucho este punto de vista y me he dado cuenta de que amplía el mío propio.  Ha hecho mis páginas un poco más grandes. ¡Qué suerte contar con otra perspectiva en la vida!¡Qué suerte recordar esta invitación a caminar con algo más que los pies!¡Qué suerte de aventura que se nos ha regalado y ahora se nos ha dicho tan bellamente!¡Qué suerte poder atender a las pequeñas cosas cotidianas que conformarán nuevos símbolos y abrirán nuevas rutas…!

    A las 13.00 me pasé por la estación de autobuses de Salamanca y pude ver a un grupo de peregrinos de la Parroquia de San Francisco y Santa Clara de Salamanca que embarcaban rumbo a Braga (Portugal) llenos de ilusión y esperanza.  Otro grupo partía a las 15.00 desde la “Concha Parroquial” guiados por los mismos vientos.  A los primeros, me ha contado Teo, los interrumpió la policía porque viajaban algunos menores, pero no pasó nada y el paréntesis no hacía más que anunciar y disponer a todos para la aventura que se avecinaba.  En el pensamiento de algunos que lo comentaban en voz alta estaba la sorpresa y en sus sentimientos una serena alegría: “¡ya está aquí, qué pronto ha llegado este día!”.

   ¡Qué gusto me ha dado poder observar en los primeros este gozo!.  En los segundos, los del coche de apoyo hubo silencio, recogimiento y reposo; para los del coche de intendencia, chistes, bromas y bobadas que paliaban la dureza de la carretera y pensaban en reclamar a la dirección general de tráfico un límite de velocidad por abajo, más debajo del cual no se debería circular.

    Los del autobús llegaron pletóricos y nada los ha hecho temer cosa alguna, los segundos aprovecharon su desorientación para hacer una visita turística sobre ruedas a la ciudad de Braga, con rotondas que parecían constantes “vuelta al ruedo”, eso sí, siempre por los mismos sitios y siempre muy cerca del convento de los Franciscanos de Montariol que  no encontraban y estaba a su lado, con una estrella luminosa en su fachada y esa hermosa expresión de acogida franciscana: “paz y bien”.

    El P. Sabino ha sido un artista, un maestro del franciscanismo y el buen hacer, acogiendo a todos, con una constante y relajada sonrisa en su rostro, mostrándolo todo, interesándose por todo y por todos.  Cuando os vio acomodados y tranquilos, se fue a sus ocupaciones, no sin antes preguntar qué necesitábamos, os divertisteis mucho con ese invento de la “cena para compartir” y Nuria J. con Tito os hicieron bailar de una forma muy divertida y tomar contacto físico para desinhibirnos un poco y el cura os hizo aprender los nombres de todos en muy poco tiempo.  Alguno que otro os asustasteis con una figura que había en el escenario de la sala que ocupabais, un salón de actos, pero pronto os acomodasteis y la noche dejó paso al día.

 

   Juan Carlos lo ha visto así y lo ha dejado aquí para todos vosotros: “los portugueses son muy amables, se desviven por explicarnos a la perfección la situación del convento. La noche se está metiendo y en la montaña se ve iluminado el Bom Jesús do Monte. La ciudad vive la Pascua a bombo y platillo, con muchísimos fuegos artificiales, sobre todo grandes petardos. Conforme nos acercamos al convento la lluvia hace su presencia…”. Y ya no dejaría de estar presente cada día empapando a fondo a la Hermana Madre Tierra.

 

…lunes, 28 de marzo de 2005, Tui

    Buenos días, amigos, parece que habéis descansado un poquito regular, todavía no ha amanecido el día y ya estáis despiertos.  Ha llovido toda la noche abundantemente y huele maravillosamente bien a tierra mojada, empapada, enriquecida y fecunda, como están vuestras vidas a esta hora temprana, después del limitado descanso que impone el hecho de dormir en el suelo, pero con una honda y silente satisfacción por la tarea iniciada, hambrientos de caminar hacia Santiago, hacia vosotros mismos, hacia los otros, hacia Dios.  Así os pude ver y sentir, con el corazón abierto al amanecer que todavía no había llegado, abierto a la esperanza… En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

   En los materiales que os han preparado, he visto un texto de Jn 20, 1-9 que ilumina preciosamente el día: Cristo mío, mi Cristo resucitado, me has dado ver y creer… dame la gracia de entender tus palabras.

   También he visto y sentido cómo al cura se le disipaban los temores y dudas propios de su responsabilidad en todo esto con la oración de ayer noche: me has susurrado al oído que soy tuyo… porque me quieres… y sé que no tengo nada que temer porque tú estás conmigo (Is 43, 1 ss).

    Cuánta alegría os causó el desayuno que os sirvieron generosa y desinteresadamente los hermanos franciscanos del Colegio de Montariol.  Parecía un regalo que estimulaba las ganas de echarse a andar y afrontar cuantas dificultades surgieran por el Camino, con el gesto tan sencillo como hermoso de servir la mesa.  Este detallazo infundió ánimo en todos vosotros y  la dificultad del traslado a Ponte de Lima para iniciar la etapa se desvaneció poniendo pies hacia el norte.  Hubo un poco de confusión, todo parecía extraño y el ritmo de las cosas no era aquel al que estamos habituados, por ejemplo con el conductor de autobús que se tomaba su café y parecía no importarle el horario ofrecido al público.  Todo se resolvió y la estancia en tierras de Portugal os permitió contemplar la fuerza con que se celebra allí la Pascua, la expresión popular y pública de la fe, sin temor alguno, llevando la noticia de Cristo Resucitado de casa en casa, de familia en familia… la noticia de Cristo resucitado y la aspersión con el agua bendita en la Vigilia Pascual.  Cristo ha resucitado, aleluya.

    El símbolo para hoy, que también nos ha sido regalado, es la señal que guiará nuestro rumbo, la ruta a seguir para alcanzar nuestra meta.  Se trata de la concha o vieira, como la que tenéis en la puerta de la parroquia.  Una pequeña reflexión respecto a ella ha sido depositada sobre estas páginas: “es, sin duda, el signo principal del Camino, casi como su firma. Está ubicada en cientos de cruces de caminos, en iglesias, en miles de imágenes y esculturas; seguramente has pensado en buscar una para esta experiencia o igual la llevas colgando del pecho o atada a tu bastón. Es también la concha que está en la entrada de nuestra parroquia, simbolizando el lugar eclesial y comunitario del que partimos y al que estamos invitados a volver con el zurrón más lleno de vida para compartirla con los vecinos y amigos. Es una concha igual a la que se utilizó para bautizarte...

    Desde siempre ha sido empleada por los peregrinos para identificarse como tales y antaño era recogida en Finisterre -la vieira es una concha marina- para demostrar a la vuelta a casa que se había llegado hasta el final del Camino.

  La vieira simboliza también los muchos caminos que nacen en distintos puntos de partida para ir dirigiéndose al mismo punto de llegada. Como en el Camino, donde cada peregrino ha partido no sólo de una ciudad o un pueblo diferente, sino también de una vida distinta, con sus trabajos, su familia, sus cosas,... pero todos caminando hacia la misma meta.

   Si te fijas, es también como una mano abierta, extendida para dar y para recibir, para expresar la tensión de la alegría o del dolor, estirada para encontrarse con otra mano y apretarse fuerte, y caminar unidas.

   Al ser “el signo” del Camino, nos une a todos los hombres y mujeres que a lo largo de los siglos, y hoy también desde distintas partes de Europa, estando hoy en distintas etapas de la ruta, somos peregrinos y estamos “metidos” en la misma aventura.

  Desde este mirador, desde este cuaderno, he podido contemplar un día de intensa lluvia que ha sacado a flote la fortaleza, el sueño mejor, la serenidad, la discreción y la alegría de todos vosotros.  Esta es la pasión que hace falta a los creyentes, sin reticencias, sin sospechas ante la novedad y el cambio, sin miedo alguno a morir para vivir, con ganas de superar el vacío que dejó la muerte de Cristo, con ganas de dejar atrás el sepulcro vacío y al reconocer a Cristo resucitado afrontar el silencio, la muerte, la sepultura.

   He podido observar, mirar y escuchar a los pequeños, encabezados por Berta, que llegaron muy enfadados porque José Ángel no los dejó caminar en la oscuridad de la noche y llamó al coche de apoyo a 15 minutos de la meta.  Pero también he podido observar, mirar y contemplar que la queja reflejaba más la gratitud que otra cosa: “José Ángel no nos ha dejado terminar para que no camináramos de noche y no hemos podido terminar andando”.  José Ángel, como si fuesen su propios hijos, había hecho  su tarea con tanto acierto que se había cumplido el objetivo de la requerida protección en el momento  (ojalá pueda darle la receta a los catequistas de estos mozos para que sea igual de eficaz y resolutivo).

    Después de una buena ducha caliente comenzaron a sucederse las anécdotas, sentimientos, pensamientos y vivencias diversas del día, que comenzaban a fijarse en estas páginas.

 "Amanecía en Braga y en un convento franciscano de las afueras de la ciudad, Montariol un entrañable grupo de peregrinos se despertaban somnolientos en sus mullidos sacos de dormir. Sus ánimos estaban altos, sus pies estaban en muy buen estado y, naturalmente, sus músculos no sufrían más agujetas que las que les pudieran haber ocasionado sus esterillas durante la noche. Un buen desayuno y una buena oración era todo lo que parecíamos necesitar, y así comenzamos con los 34 kilómetros que empezarían a cambiar nuestra forma de vernos, de ver el Camino, de ver la vida y sobre todo de ver a Dios..."

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,

ni dejar en la memoria…

Caminante no hay camino,

se hace camino al andar...

Golpe a golpe, verso a verso...

 

   La conductora del coche de apoyo, Mar M., hizo verdaderos ejercicios espirituales aprendiendo que “perderse” es fundamental para “ganarse” y “ganar” para el Reino silencioso.  Así lo ha dejado escrito para todos vosotros: “hemos comenzado a caminar y, aunque a mí no me ha tocado utilizar las piernas, he terminado el día con las mismas sensaciones que sentí en aquel ‘otro' camino.  He recibido una gran lección.  Hoy me he dado cuenta de cuán débil y frágil soy, tantas veces perdida, desorientada, sin saber hacia donde ir, y otras tantas convenciéndome de que no podía volver atrás ni decir ‘no puedo' y echar mano de lo único que tenía a mi alcance, TÚ.  ¿Cuántas veces te he pedido hoy ‘muéstrame el camino'?.  Y por cada vez que te llamé, recibí una respuesta.   El día terminó, todo el mundo cansado, pero alegre, y yo, nerviosa, pero con la satisfacción del deber cumplido y con la certeza de que ‘sin ti estoy perdida'.

 

Hoy he visto el reflejo de Dios

en rostros de peregrinos,

en sus ojos luminosos

en sus pies encallecidos,

en esos andares suaves

desgarbados y cansinos.

hoy te he visto, Señor, muy cerca,

descargando las mochilas

haciendo compra, comida,

trasteando en la cocina.

Oí cuando me indicaste

como sería mi camino,

ni por bosques, ni por campos

ni entre calor lluvia o frío,

sino un camino de espera,

meditación y servicio”.

    He visto que esta vez también habéis tenido perro al que Tito quiso bautizar como “Fuffy”, pero al final fue rebautizado como “Pepe” por Juan S. y este nombre quedó impreso en la memoria de todos.  Y he visto que llegó con vosotros al albergue de peregrinos de Tui.  Vuestra llegada fue intermitente, el cansancio se reflejaba en vuestros rostros y las expresiones de cada uno, pero la satisfacción también, y el gozo os hacía saber que ya no se detenía nadie, que caminar era la tarea y Santiago la meta clara.

    Parece, a toro pasado, que así ha sido, un reto convertido en tarea como describen estas líneas de Juan S.:   “Un reto que terminó en tarta!!!!  Era el primer día de la larga caminata que nos esperaba, llevábamos medio día caminando, ya habíamos parado a comer cuando nos encontramos con Mar, y nos dijo que sólo llevábamos 3 km... seguimos caminando y a las 6 de la tarde, la señal desmoralizante de Valença 20 Km…  Iba caminando con Pablo, Carmen, José Ángel, Mamateo, y varias personas más.  Pablito y yo estábamos reventaos, ya no podíamos más, y no sabíamos cuantas horas nos quedaban aún... íbamos quejándonos toooooodo el rato, que si el calcetín me roza, que si no siento las piernas, que se nos hecha la noche, que como no haya jacuzzi yo no puedo… En fin, relatando al mundo nuestros problemas, en vez de disfrutar del paisaje y de la buena gente que nos rodeaba. Pero gracias a Dios que la sensatez y la sabiduría de Berta  nos acompañaron durante toda la peregrinación, y en este momento cortó con nuestros lamentos de forma radical!! Nos convenció para hacer una apuesta, que consistía en: una queja = una coca cola, y claro, nos amargó la fiesta a Pablo y a mí, no llegaba el presupuesto. El no quejarse fue una experiencia muy positiva, o eso parecía, porque cada vez más gente se unía a ella.  Y así fueron pasando los días, Tuy, Redondela, Pontevedra, Caldas, Herbón... y todos calladitos (la verdad es que alguna vez nos quejamos un poquito, pero que no se entere Berta). Realmente no cumplimos todos la apuesta, la que menos, Carmen, lógico, con todo lo que hablaba y cantaba... algún lamento se escaparía… bueno alguno no, cuando llevaba 15 perdimos la cuenta, haciendo números... unas 20 coca-colas para cada uno… lo que nadie anticipaba todavía, porque sucedió en Santiago, es que la deuda sería saldada por Carmencito, comprando dos tartas de Santiago que nos comimos en medio de la plaza del Obradoiro… Realmente ha sido uno de los mejores momentos y en los que he estado más a gusto en este camino.

    Fijaos bien de dónde han salido las fuerzas para llegar.  No os ha detenido la distancia, ni la lluvia, ni el desaliento, ni el desfallecimiento físico, ni la caída de la noche, nada.  Comenzasteis la jornada antes del amanecer, como los que se acercaban al sepulcro de Jesús y os habéis dado cuenta de que nada ahoga vuestra fe.  La novedad, la noticia de Cristo Resucitado ilumina todo, invade todo con su luz y vuestros ojos no pueden orientarse por cosa alguna que no sea la resurrección, Cristo ha resucitado, él es nuestra luz y nuestro gozo.

   Compartimos albergue con un grupo de Portugal, un grupo de inspiración franciscana que hizo fácil la adaptación al lugar y la distribución de los espacios para que fuesen verdaderamente espacios compartidos.

 

…martes, 29 de marzo de 2005, Redondela

 

   Buenos días, la noche ha sido una pasada y el descanso se podía apreciar en vuestras caras.  Os he visto comprobar que es una gozada amanecer viendo la “cara bendita” de Carmen C. dormida todavía, porque os ha hecho desear ser un poco mejores personas e iniciar el día con esa placidez y felicidad  por nada interrumpida.

 

   En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

 

   El “libreto” del Camino os propone hoy el texto evangélico de Jn 20, 10-18 que ilumina este día preciosamente añadiendo luz por dentro a la luz que tenemos hoy por fuera: mirando hacia dentro, Señor, descubrimos unas verdaderas vestiduras blancas.  Después de la oración que inicia cada jornada de camino, comienza la partida: los de a pie con buen ánimo y sol, los de avanzadilla con igual ánimo y un poco de carretera hasta Redondela (el femenino de redondel que dice el cura).

    Uno de vosotros tuvo que saltarse unas cuantas señales de tráfico y el mal humor de un policía local para acercar los coches al albergue y poder cargar con comodidad.  Cuando lo contaba, Teresa le dijo con toda tranquilidad y unción unas palabras que sosegaban inocentemente a cualquiera: “no importa, Dios está contigo”.  Es verdad y así lo decía la oración de la mañana, Dios va con cada uno de nosotros y va por delante, amparando, cubriendo, protegiendo… incluso cuando las personas se saltan algunas normas por acercar a todos un poco más el Reino de Dios y su justicia… y quienes ven esto con sus ojos descubren unas vestiduras blancas, bien blancas, descubren la bondad que todos llevamos dentro más o menos escondida.

    He visto algunos pies cansados, rodillas inflamadas y tobillos hinchados.  Quizá sea la hora de recibir en estas páginas otro símbolo del camino, el bastón, sobre el que reflexiona así Alfonso S.: “es un compañero fiel del peregrino, y junto con la vieira y la calabaza, son como los elementos del carné de identidad del peregrino. Suele ser un palo más alto que la estatura de la persona y por eso sirve para caminar -permite dar cuatro pasos cada bordonada marcando el ritmo y permitiendo el flujo de la sangre por el brazo y el cuerpo sin que se acumule en las manos- y no sólo para apoyarse.  A veces, es buena ayuda para saltar un charco o un arroyo, y por supuesto para espantar a los perros que suelen esperar con sus ladridos de aburrimiento a la entrada de cada pueblo.

 Por todo ello, el báculo termina siendo el amigo íntimo del peregrino, que camina paso a paso con él. Es su apoyo constante. Con él, el peregrino tiene tres puntos de apoyo, tres piernas, en recuerdo de nuestro principal apoyo en la vida, que es la fe en un Dios uno -como el peregrino- y trino -como sus apoyos-. El bastón es recuerdo de que en la vida no podemos ir por libre, no podemos creernos omnipotentes, invulnerables, sino que debemos reconocer la necesidad que todos tenemos de apoyarnos en alguien para poder caminar seguros y libres. También es recuerdo cariñoso de que en los momentos peores de nuestra vida caminamos bien cogidos -a veces casi como en brazos- de la mano de Jesús, que es palo firme en quien sostenernos para dar a los días ritmo y fuerza a cada paso.

 Al final del trayecto, probablemente el bastón que te ha acompañado será uno de tus mejores recuerdos, como un talismán que te recuerde lo que has aprendido y la multitud de sensaciones e imágenes que el Camino te ha regalado estos días”.

    Hoy he reparado en un gesto bien bonito.  Algunos de los vuestros estaban cansados y no habían salido a la etapa.  En el albergue de peregrinos de Redondela, en la sala de descanso, cayeron rendidos por el sueño y el cansancio, Raquel, Eva, Agustín, mientras Tito, sin que se dieran cuenta, los arropaba con las ropas que encontraba a su alcance.  Nadie está excluido, nadie se deje vencer por la desolación o el desánimo, porque alguien vela por vosotros, alguien colma vuestros vacíos con una pureza desconocida, con una blancura sencilla, cotidiana.

    La llegada al albergue de tantos peregrinos inesperados produjo un poco de confusión, pero la encargada de la tarde consiguió albergar a todos y en ningún momento perdió el rumbo en medio de aquel caos.  La espera para ser acomodados os permitió disfrutar de una tarde de reposo,  paseo para visitar la Ría, descanso para echar una partida de cartas y un trivial… y sesión de grupo que os abrió para conoceros un poco más, disfrutar del buen humor y saber cómo Dios os ha ido saliendo al encuentro… y hasta hubo un ramo de flores para Mar por su tarea encomiable de estar atenta en todo momento a las necesidades de cada peregrino para recogerlo y escucharlo. 

   Me ha parecido muy simpático ver cómo enfilabais la cuesta abajo final antes de llegar a Redondela y cómo Carmen C. lo ha dejado plasmado en mis hojas:

 ”Berta y yo hemos adoptado estos lemas para afrontar el camino:

1-     Bebe y lucha siempre.

2-     ¡Ultreia! (es una palabra que significa ánimo, adelante...)

3-     Nadie dijo que esto fuera fácil...

4-     (este va más de coña, es una tontería que dijimos un día y que Berta Juan y yo nos hemos reído mucho gracias a ella...) Me desvío, meo y os cojo...”

    Seguro que os ha ayudado a continuar y a infundiros ánimo, como se puede ver en estas palabras vuestras: "era el segundo día y el agotamiento nos pisaba los talones cuando divisamos las cuestas abajo más empinadas que habíamos visto nunca, cuando observamos Redondela abajo del todo nos acordamos de mucha gente... Cuando la carretera parecía allanar, tres de los peregrinos, Berta, José Ángel y Carmen se separaron del grupo ya que la velocidad que llevaban los primeros era demasiado para sus desmejorados pies. Al poco tiempo, empezaron a reírse por cualquier cosa, el cansancio los unió gracias a las tonterías que decían para ayudarse moralmente unos a otros... De esta agotadora etapa nacieron unos lazos de amistad difíciles de olvidar, gracias a una cuesta, a un pueblo, a un camino...".

    La cena dio paso a la noche, acomodados todos en la misma sala para dormir y disfrutar de una apoteosis de buen humor, descubrimiento de alguna que otra intimidad y la precisión de Vicente para introducirse en el saco de dormir, al son de las instrucciones recibidas desde un saco cercano, y algún chiste que otro que no dejaba de alegraros la noche y soñar con un mañana mejor, con una mañana viva para, de nuevo, caminar.  Seguro que vosotros habéis descubierto algunas cosas que pueden llenar tantos vacíos de tantas mujeres y hombres que caminan en la vida y ayudarles a soñar vuestro mismo sueño, vivir vuestro mismo gozo, caminar vuestro mismo camino.

 

 

…miércoles, 30 de marzo de 2005, Pontevedra

    Buenos días, llueve, pero suavemente, y el día impone su ritmo para lograr que el grupo camine y todo esté a punto a un “tiempo común”.  En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S. Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

  La lectura del Evangelio de san Juan sigue como vuestro camino y hoy es Jn 20, 19-29 el que ilumina el día: paz a vosotros…Señor mío y Dios mío.  ¡Qué sorpresa produce en todos ese saludo de paz de Jesús en medio de los suyos!: “paz a vosotros”.  Sólo las palabras dichas con calma ya llenan de paz, dan sosiego a todo, dan un aire de sabiduría al inicio de este día vuestro que ha superado dificultades varias y nadie ha dado una queja.  La oración de la mañana permite rearmar las fuerzas gastadas, el roce de la fe, su discreción, su compañía nos permite iniciar el día de otro modo, con otras miras, con otro paso, con otra determinación, con otro rumbo, con otra aspiración.  Todo ello conforma un pequeñito almacén o despensa al que acudir cuando es necesario, como el morral que hoy es símbolo del camino.

 

“El morral hoy es tu mochila o tu bolsa de deporte o de viaje donde llevas las cosas    -¿te das cuenta de qué poco hace falta para vivir?- que necesitas. Cuando no se tienen coches de apoyo, no queda otro remedio que llevarlo al hombro y a veces llega a convertirse en una parte más de tu propio cuerpo.

En la tradicional oración de bendición de los peregrinos, se pide que el morral “ayude en el trabajo para el camino y poder llegar así seguro a los pies de Santiago”. Por eso, simbólicamente, la mochila de cada uno ha de ser estrecha, abierta y sin ataduras. Estrecha y pequeña para reconocer cuánto nos sobra de lo que tenemos y cuánto dejamos que entre en nuestra casa que realmente ni necesitamos ni terminamos apreciando. Abierta para aprender a dar y también a recibir, que son los verbos que conjugamos al compartir, y sin ataduras, sin atarla a nosotros ni nosotros a ella, sabiendo que estamos invitados a ser dueños de las cosas y no ellas dueñas de nosotros, reconociendo que todo lo que tenemos son dones que hemos recibido, queridos por Dios en la medida en que nos ayuden a continuar caminando, es decir, en la medida en que estén puestos a nuestro servicio y al de los demás.

Un zurrón pequeño, una comida sencilla, una ropa austera y cómoda son los símbolos del estilo de vida al que el Camino nos invita: pobre, generoso, sencillo, animado a compartir lo que tenemos y lo que somos, itinerantes... Como el consejo que Cristo dio a los apóstoles la tarde que les envió a anunciar el Reino de Dios... todo un ideal de vida revolucionario y desafiante”.

La etapa de hoy, me parece a mí, ha sido rápida, ligera y, por lo que parece, animosa, musical, creativa.  Hasta ha producido una “copla al cura” que ha sido la risa completa, la buena chispa, el ingenio, el optimismo.  Aquí la ha dejado uno de los pequeños, aunque la primera interpretación pública se produjo por la noche:

Que haces tan rica la sopa

y todo tan bien guisao

las salchichas estupendas

y los filetes precocinaos.

 

Dices que el licor es bueno

pero nosotros no lo hemos probao

cuentan, que por las noches,

se oyen rugidos que salen de tu colchón.

 

A ver si sacas la china

que tienes bien guardada en el bolsillo, cura

y no nos cuentes mas chistes

o nos soñamos con las monjas de clausura.

 

Ay Robertiño, súbete los calzoncillos

porque la abadesa está muy cerca y en la mano trae...

una balleta


Ay que bueniño

nos ha salido Robertiño,

te queremos dar las gracias por traernos al Camino

ay Robertiño.

 

Letra: Parroquia San Francisco y Santa Clara

Música: Joselito

   He visto cómo disfrutaba vuestro cura con esta canción y con la creatividad derrochada en ella, con el empeño de generar gratitud a lo largo de este camino que va por dentro y por fuera y he visto cómo todos os implicabais a la hora de transmitirlo.  La tarde de hoy ha permitido relajación, pequeña siesta, paseo por la ciudad de Pontevedra, siempre tan elegante y señorial, y eucaristía en la iglesia conventual de San Francisco.  El mensaje de la Palabra de Dios era claro: “échate a andar”; el inmenso rosetón que está al fondo del templo, con sus múltiples colores conformando su belleza, remitía a la humanidad entera que es hermosa porque es diversa, como la creación misma con sus coloridos frutos, flores y hierbas; el canto de Raquel R. nos relaja a todos por la serenidad de su voz; la imagen de san Francisco, a nuestras espaldas, nos recibía en un abrazo lleno de paz, mientras disfrutábamos del lujo de estar formando una pieza con el ábside de la iglesia gótico-mendicante, todos juntos, en comunión con todo, en armonía con todo, en sintonía con el Creador y la creación, con los hombres y con Dios formando una única pieza que hace nacer en lo hondo del alma la acción de gracias y la memoria por tanto recibido.  Me ha dicho Juan Carlos que la “eucaristía ha sido un éxito para todos, tanto personal como grupalmente, un momento de ánimo y unión.  El momento de la paz fue algo bonito y emotivo. Durante el Camino te unes a las personas que llevas al lado, pero en la misa se notó la unión y la fortaleza espiritual del grupo.  Creo que muy enriquecedor para todos…”

    El regreso al albergue os permitió un paseo tranquilo, un poco de refresco forzoso en una fuente que os caía de camino.  Uno de vosotros avanza un poco buscando silencio y soledad para que la brevedad de la eucaristía no abrevie también la experiencia vivida en ella.  Busca los beneficios del silencio y la soledad entre el alboroto del tráfico urbano y la gente, los escaparates y las luces, los semáforos y múltiples ruidos que no interrumpen su bienestar, su recogimiento… pero pronto es alcanzado por Agustín, el más pequeño, que le ofrece compañía y algunos cantos de su colegio que comenzaron a entonar juntos y a descubrir en ellos una invitación a la acción por razón del amor que Dios os tiene.

 

   Rica cena, con sopiña caliente y pesca, que dio paso a una noche bien simpática de música, las historias de miedo de Nuria J. y los efectos especiales improvisados de Anuncia, los diarios funcionando a tope, sesión de cosquillas y mogollón, picaresca de las secadoras muy bien negociadas por Juan Carlos y Ángela con los portugueses.  ¡Qué gusto veros a la mitad del Camino y con los ánimos tan altos!  Es como estar en el punto inicial de la fe y de la vida, tan necesitados de nuestro cuerpo para ver, tocar, meter el dedo en las llagas y descubrir que una pequeña abertura en el corazón puede recuperar de nuevo el encuentro.  Buenas noches, hasta mañana…

 

…jueves, 31 de marzo de 2005, Caldas de Reis

 

   Hoy amanece con más calma que otros días, tenéis tiempo suficiente para levantaros tranquilos, desayunar relajadamente, recoger el albergue, rezar un poco más largo  e iniciar la etapa sin prisas puesto que no podéis llegar a Caldas de Reis antes de las 18.00 por el horario escolar.  Es una mañana de niebla espesa que oculta un espléndido sol y que le permite a Teresa realizar la fotosíntesis primera de la mañana, expuesta a tanta luz… en el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

 

   El evangelio de hoy también ilumina este día bañado por el sol, Jn 21, 1-14: eres tú, Señor resucitado, el que nos invita a comer contigo, el que nos parte el pan…

 

   Las previsiones anticipaban un necesario aprovisionamiento antes de partir, puesto que la comida tuvo lugar durante la marcha.  No era posible juntarnos, pero antes de partir fuisteis regalados con unos sabrosos bocadillos y otras vituallas para la ruta.  Y fuisteis invitados a llevar agua en vuestras cantimploras como antaño lo hacían los peregrinos en su calabaza que trae una nueva reflexión como símbolo de los peregrinos:

 

“La calabaza es también uno de los distintivos clásicos de los peregrinos jacobeos y está colgando del báculo en innumerables imágenes sobre el Camino que el arte ha recogido a lo largo de toda la ruta a Santiago.

 

La calabaza servía para llevar el agua, o un poco de vino o del licor que se ofrecía en algunos monasterios. Era como nuestras cantimploras actuales, un sencillo recipiente que nos alivia en momentos de cansancio y de sed y se convierte en una ocasión preciosa para compartir con los compañeros. Es también signo de que no podemos hacer el Camino sólo con entusiasmo, valentía y espiritualidad. También es necesario el realismo, la moderación, el discernimiento y la bebida. El peregrino -también en la vida de cada día- es un hombre o una mujer de carne y hueso, no un ser angelical que ni siente ni padece. En nuestro seguimiento a Jesús no bastan sólo los grandes momentos ni las experiencias extraordinarias, ni los “calentones” del momento. Es necesaria la vida cotidiana, los compromisos sencillos y callados, sin grandes luces ni música de fondo, la oración sincera y sencilla, el “sí “ cotidiano que permite dar un paso más y otro más y otro más hasta llegar poco a poco a la meta”.

 

   Nuria d.D., tuvo una reacción alérgica y unos paisanos gallegos le ofrecieron su casa, sus ropas, sus cuidados, todo, le dieron todo en un gesto de normalidad tan asombroso que el sencillo hecho de ser acogida calmó su nerviosismo e hizo posible mirar adelante en el Camino.  ¡Qué satisfacción, qué gozada!.  No hay límites en el corazón humano cuando se percibe la debilidad del otro, pero es el gesto de invitación a sentarse a la mesa, a compartir mesa y mantel, baño y ropas.  Nuria, ¿no tienes nada?, ¿te falta todo en este instante?... pues déjate querer gratuitamente, desinteresadamente, libremente, sin esperar nada a cambio: entra y lávate, toma y vístete, toma y come, toma y bebe… “cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis pequeños, conmigo lo hicisteis…”.

 

   Lo  de Manolo V. fue de “vídeos de primera”.  Cuando quiso pagar una compra en un establecimiento, se le cayó algo de dinero al suelo y un perro grande se comió una de sus monedas ante su cara de sorpresa absoluta.  La propietaria del perro se excusó y le preguntó la cantidad engullida por el can, mientras nuestro Manolo, sin salir de su asombro, lleno de candor y sinceridad, le dijo que 20 céntimos y la buena mujer se los restituyó amablemente diciendo que su perro se come los dineros… ¡qué pena no haberle dicho dos euros e imaginarse la cara de la señora en el momento en que depone el perro para hacer el recuento!.

 

   ¡Anda!, se han unido Juan padre y Ana S., dos más para empujar el tramo final a Santiago.  La unión hace la fuerza.

 

   Los Padres Somascos nos recibieron en su colegio, fieles a la enseñanza de su fundador, San Jerónimo Emiliani, con un excelente espíritu de acogida y servicio, en la mayor sencillez, sin pediros nada, sin reclamaros nada, sencillamente interesándose por vosotros y ofreciéndoos lo que tenían.  El día de intenso calor, 27-29, grados daba paso al aseo personal, la ducha de agua caliente, las curas, el relax, la tranquilidad.  Aquí encontrabais otro gesto que tiene mucho que ver con el texto evangélico de hoy y reparar en cuantos se dan enteramente a fondo perdido.

 

   Unos pocos dieron un paseo nocturno que a Rosalía le permitió disfrutar de unos baños termales para su rodilla y parece que fueron beneficiosos y terapéuticos, tanto como el paseo nocturno por la villa de Caldas, mientras el resto del grupo se entregaba rápidamente al sueño, añadiendo a la penitencia alimentaria de hoy con un austero bocadillo, el abrazo del suelo de colegio que os acogía en su regazo para poder dormir.

 

 

 

…viernes, 1 de abril de 2005, Padrón

 

   Buenos días, amigos, todavía no ha amanecido y hay que ponerse en pie, porque os aguarda un día de camino, hacía fresco y unas pocas estrellas iluminaban el firmamento y os orientaban inevitablemente al Campus Stellae.   Ya se puede soñar con el Pórtico de la Gloria… En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

 

   El evangelio de san Juan que venimos siguiendo todo el tiempo trae una bonita iluminación a este día (Jn 21, 15-22): eres tú el que nos ama de verdad y nos llamas a seguirte.

 

  Ya se siente, se nota en el ambiente la atracción de Santiago y todo mira hacia delante.  Ya no importa lo que resta por andar, ni importan las fuerzas mermadas por los días pasados, lo que importa es caminar, avanzar poco a poco y escuchar la pregunta del maestro que se nos dirige hoy en la persona de Pedro: ¿me amas?.

 

   En los días pasados van quedando albergues, sellos en las credenciales y, en los días sucesivos, la ilusión por abrazar al Santo.  También las credenciales, los albergues y el abrazo son símbolos del camino: “Y otros tantos elementos que nos acompañan y nos invitan a dar a todo un sentido más profundo que el que aparentemente tiene para los ajenos a la experiencia.  La credencial es lo que te identifica como peregrino. Se entregaba en el lugar de partida -recordándote de dónde eres y a dónde estás invitado a volver porque esto no es un ejercicio de escapismo- tras la bendición de salida. No es como un carné de alberguista ni un pasaporte de turista, sino la credencial de que uno está participando de una especie de liturgia, de camino interior, de oración mantenida, de encuentro cariñoso con los otros abierto al compromiso...  Y tampoco los albergues son hoteles que ofrezcan un servicio a cambio de un dinero. Hay que apoyarlos económicamente, por supuesto, pero no existen como negocios. Son un servicio que a veces prestan antiguos peregrinos que hoy son hospitaleros, que nos recuerdan que la experiencia del Camino no termina necesariamente cuando se llega a Santiago.  En Santiago sí nos espera el Santo, el amigo de Jesús, el confidente de los momentos más importantes e íntimos. El abrazo a Santiago es el abrazo a quien nos motivó para emprender el camino y nos ha acompañado a lo largo del mismo. El abrazo a Santiago es el abrazo a Cristo, a la Iglesia que formamos todos y que peregrina también por la historia y por el mundo, a veces también cansada o perdida o sin esperanza, pero sabiendo Quién la invitó a salir de su casa y Quien la sostiene. Cuando abraces a Santiago, repite lo que han dicho los millones de peregrinos que te han precedido: “Amigo, encomiéndame a Cristo, ponme cerca del Señor”. Ese será el mejor premio a todo el camino de tu vida”.

 

  Vaya, vaya, todo va cogiendo un aire más serio, más hondo.  Lo difícil de las decisiones, como la de echarse al camino, no es tomarlas, sino mantenerse en ellas.  A pesar de las resistencias, las dudas, los temores… os estabais acercando tanto que ya casi se podía tocar Santiago.  La pregunta de Cristo a Pedro se la hacemos nosotros a Cristo y él nos responde con sencillez, con claridad, con toda verdad: pues claro que te amo, no me importa tu edad, ni me importan tus proyectos, ni tus triunfos me importan, tampoco me importan tus limitaciones ni tus fatigas, te amo y eso me basta, te amo por ti mismo, por lo que eres… pues claro que te amo…

 

   Amigos, os he visto disfrutar del regalo de este día.  He visto cómo, al llegar a Padrón, os desviabais para dejar paso libre a otros grupos de peregrinos que necesitaban el albergue.  Vosotros fuisteis acogidos en Herbón, en el convento de los Franciscanos de Herbón, un paraíso, un lugar que os ofreció descanso, convivencia, diálogo…

 

   Os he visto pasear por la vera del río Ulla, recrearos en el silencio de la tarde, escuchar ese “silencio sonoro” que lo llenaba todo de sentido, gozar nuevamente del canto de Raquel R. que irrumpió en medio de aquel sosiego añadiendo paz a aquella hora.  Os he visto caminar en comunión, visitar la Casa de Rosalía de Castro, divertiros, cantar, dejaros mojar por un chaparrón de agua…

 

   Y os he escuchado poner sobre la mesa vuestros sentimientos de todo lo vivido que “grupo” iba devolviendo poco a poco en forma de gratitud y reconocimiento a todos: la fortaleza de la familia Del Río, la gestión de Los Herrero, la unión de Los Sevillano, la disciplina de los Sánchez, la escucha silenciosa de Bea, la sencillez de Manolo, la simpatía de Nuria J., la resistencia de Pepi, la implicación poco a poco de Juan H. (a paso p…), la sinceridad de Ángela… ¿veis?, todo forma este espléndido grupo que tiene como objetivo común llegar a Santiago pero, por el camino, va alcanzando otras metas, como el dar y recibir, servir y dejarse servir…

 

   Aquí, Berta J.  ha dejado unas palabras de este día que casi me hacían cosquillas al ser escritas sobre mis hojas: Los sencillos versos de Rosalía de Castro han resucitado del letargo que sufrían, inertes en mi memoria, y me han acompañado a lo largo de todo el viaje. La sinceridad de sus palabras y su nostálgico adiós han revivido  mis pensamientos más internos, y me han ayudado a darme cuenta de que debo apreciar todo lo que Dios me ha dado. Comprendo la melancolía que sintió al tener que abandonar su tierra, sus raíces, y cada vez que veo un regato, o una fuente en el camino, recuerdo con más fuerza aún si cabe su poema, que suena permanentemente como un murmullo dentro de mí, y que acompaña a la perfección nuestras risas y charlas, y la voz de Carmen, que solo calla cuando duerme. ACCIÓN DE GRACIAS: Gracias a Agustín, por demostrarnos lo que es capaz de hacer un campeón, aún siendo el más pequeño del grupo; a su madre, Nunci, por su simpatía y buen humor; a Ángela, por curarnos las ampollas con tanto cariño y cuidado; a Araceli, su hermana, por su fuerza y su sonrisa; a Bea, por escucharnos siempre, a Carmen por dormir con su beatífica carita de queso y por ser mi mejor compañera de camino; a Cris por su ligereza y su ritmo constante; a Eva y a su hermana María, por los buenos ratos jugando al Trivial;  a José Ángel, por nuestras risas en la bajada hacia Redondela y por todos los buenos momentos ; a Pepi, por ser la mamá de los pequeños y por su fuerza hasta el final; a Juan S, por hacernos reír tanto con el chiste de los pingüinos y por su enorme generosidad, al ir regalando parte de su mochila en cada albergue; a Juan H, por su fuerza y sencillez ; a su padre, Juan Carlos por su vitalidad y energía; a Tito, por su sentido del humor, y sus canciones con Nuria en medio del camino; a Manolo, por ser tan espontáneo y por sus historias de miedo que nos alegraban la noche; a Gloria, por su serenidad en los momentos necesarios y su enorme sensibilidad a la hora de leer en público;  a Mariajo, por su dulzura y sus palabras de cariño; a Mar, por sus lágrimas llenas de ternura y por realizar su camino tras nosotros, a Tere, por su voz amable; a Nuria de Dios, por cuidarnos tan bien a Raquel y por nuestras charlas en Pontevedra; a Nuria Jorge, por iluminarnos el camino con su sonrisa, su luz y sus historias; a Raquel, por conseguir que hasta el apóstol Santiago se emocionara al oírla cantar en su cripta; a Robertiño, como dice la canción, por traernos al camino, y por esperarnos al final de cada etapa con su mejor sonrisa; a Rocío, por su alegría y su inocencia; a su madre, Rosalía, por aparecer tras la cortina en el momento oportuno; a Pablo, por acompañarnos y por buscar el modo más difícil de atravesar un charco; a Teo, por ser una fuente inagotable de alegría y optimismo;  a Vicente, por su barba de peregrino y su sentido del humor; a Juan Sevillano padre, por su compañía en las últimas etapas y a su hija Ana, por su alegría y ganas de llegar a Santiago. Gracias también, a todas aquellas personas que hubiesen querido realizar este camino con nosotros y que no les ha sido posible, Gracias a Alfonso y a su familia, por prestarnos su coche y por proporcionarnos el mejor lema para cualquier camino, ULTREIA. Gracias a las hermanas franciscanas, a las reales y a las del chiste; gracias a Fran y a su familia, y a todos los que han hecho posible que este grupo se embarcara en la gran aventura de llegar caminando hasta Santiago. Gracias a la gente buena del camino, a los que ayudaron a Nuria y a los que simplemente nos dedicaban unas palabras de ánimo y una sonrisa. Gracias a los peregrinos que caminaban con nosotros, y a los que lo hicieron hace siglos y fueron marcando las flechas a lo largo de su vida. Gracias a los animales y al paisaje del camino, a los ríos, montañas y bosques, por deslumbrarnos con su belleza. Gracias a la música, al antiguo y desvencijado piano del convento de Braga, al violinista virtuoso, y a los otros músicos de Santiago, que amenizaban la tarde con sus melodías; pero sobre todo, gracias a nuestras propias canciones, que conseguían hacernos olvidar el dolor de pies y el cansancio. Gracias a Dios, que le colocó bien el calcetín a Carmen para evitar que le doliera tanto la ampolla, le dio fuerzas a José Ángel para seguir caminando, y le susurró al oído a Mar la carretera correcta para ir a buscarnos. Y por último, gracias al Camino de Santiago, que nos ha unido hasta trasformarnos en una gran familia, y que nos ha descubierto un mundo de sensaciones nuevas, maravillosas e indescriptibles. Gracias, porque en cada bocanada de aire que respirábamos, percibíamos la ilusión de todos aquellos que ya habían atravesado ese tramo de camino, y que a pesar de las dificultades, seguían caminando”.

 

   No quisiera olvidar el legajo encontrado por Manolo V., que os sirvió para amenizar la noche, aquí ha dejado el texto:

 

“Herbón 1866:

A quien encuentre estas palabras…

ya hemos perdido a tres de nuestros compañeros,

no conocemos a nuestro enemigo pero actúa en la oscuridad.

nuestras vidas se consumen paralelamente a la luz de las velas.

creemos que todo empezó como una chiquillada más…

él nos hospedó en nuestra ruta y Andrea sin más se burló

de su horrible rostro.

Esa misma noche Marcos desapareció y

al partir de su morada nos advirtió que

nunca llegaríamos a nuestro destino,

nos maldijo con estas palabras:

 

 ‘mal rayo os parta,

que la cizaña arrase vuestra amistad

y vuestro norte se turbe en la oscuridad.

yo soy la última persona que queda

y siento que mis amigos desaparecidos,

o, por qué no, muertos,

corrompidos por la codicia y la maldad

pretenden acabar con mi vida.

Con estas palabras quiero dejar mi testimonio

y condenar a todo aquel que hizo burla alguna vez en su vida

para que nunca escape de las garras de la oscuridad

arrancando hoy mismo la piel de vuestro rostro.

Pero no será una muerte sencilla…

Primero caerá la piel de vuestro rostro, envejecerán los dedos de vuestras manos

y quebrarán vuestras piernas

mientras os ahoga el olor

de vuestra carne putrefacta.  Será tan

dolorosa que pediréis ir al infierno…

os maldigo a todos…'”

 

   La risa fue tremenda cuando los encargados de los efectos especiales, muy bien caracterizados, no consiguieron asustar a  nadie, aunque algunas de las nuestras se pusieron en disposición de salir corriendo.  Tan tremenda fue que Juan S. se lamentaba diciendo: ay mamá, ay papá…. qué os habéis hecho.

 

   La historia que quiso ser de terror dio paso a una divertida caza de gamusinos para quienes todavía no habían experimentado tal emoción antes.

 

 

 

…sábado, 2 de abril de 2005, Santiago

 

   Buenos días, dianas y alboradas antes de las seis de la mañana, ánimos en pie, la meta está cerca.  Buenos días amigos, os espera la última etapa, ánimo.  En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S. Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

 

  Hoy es el evangelio de san Lucas el que ilumina la jornada (Lc 24, 13-35): quédate con nosotros y conócenos al partir el pan… haz que arda nuestro corazón…

 

   “Sí, también el propio Camino es un símbolo. EL camino con sus montañas y sus valles, con sus espacios de sombra y sus mesetas al sol, con sus atajos y distracciones y su línea recta aunque a veces sea la menos atractiva. El Camino que han recorrido millones de personas, cada una con su lengua y su cultura, con su fe o su increencia, movida por muy distintos ideales o razones para caminar; millones de personas que han pisado las mismas piedras, han metido los dedos en los mismos agujeros de la columna del Pórtico de la Gloria, han tenido las mismas o muy parecidas experiencias, han bebido en las mismas fuentes o se han sentado en los mismos recodos... millones de personas que te han precedido y que te seguirán unos meses, unos años, quizás unos siglos después... millones de personas que te hacen sentir un eslabón más -pero insustituible para que no se rompa- de la misma cadena.

 

Al Camino de Santiago -hay muchos Caminos de Santiago sin salir de España, recuerdo de que se puede llegar al mismo sitio a través de vías bien distintas si se mantiene la misma motivación y la meta clara- se le llama también el Camino de las Estrellas, la Vía Láctea (como también a nuestra galaxia le llaman Camino de Santiago, por lo mismo), no porque nuestro destino esté escrito en los astros, sino porque cada tramo del camino, cada encuentro, cada día de nuestra vida puede ser leído mirando al cielo, aprendiendo a ver el sentido de trascendencia que tiene, aprendiendo a ser contemplativos en la acción, a descubrir a Dios en las cosas cotidianas, porque lo humano y lo divino no son cosas distintas, porque Dios no está en las alturas sino caminando contigo el Camino de la vida, porque nuestra fe no es sólo para cuerpos que pueden caminar cien kilómetros sin cansarse, sino para todos, cada uno a su propio ritmo, pendientes unos de otros, compartiendo cansancio, descanso, alimento, sueño y alegría... esperando llegar pero saboreando el camino, seguros de que paso a paso, sin prisas pero confiados, llegaremos lejos... hasta el fin del mundo”.

 

 

   Un día colmado de regalos: la visita de los Rufo, la visita de Los Fran tan presentes a lo largo de estos días, tan a nuestro lado, la llegada a Santiago, la eucaristía en la cripta de la catedral tan cerca de la urna que contiene los restos de Santiago apóstol del Señor, la visita al casco viejo de Santiago, un continuo sucederse de experiencias que requerirán tiempo para ser digeridas… Carmen ha dejado aquí estas palabras:  "Tantos kilómetros a nuestras espaldas, tantos momentos y recuerdos nos rondaban la cabeza. La meta estaba cerca... Un sentimiento agridulce nos invadía, por un lado la alegría de llegar a Santiago y abrazar por fin al Santo, pero tampoco podíamos olvidar que la despedida estaba cerca y debíamos vivir cada momento juntos con todas nuestras ganas. Aunque apenas debíamos andar veinte y algún kilómetros, la espera se hizo larga. Después de mucho rato andando, Santiago se veía lejano y las torres de la catedral se divisaban a lo lejos. Creo que el cansancio se desvaneció por momentos... Cinco, cuatro, tres kilómetros no separaban de nuestro destino... dos, uno, la forma de la catedral se distinguía claramente entre un montón de edificios. Un puñado de metros, nada que pudiera con nosotros. Las calles antiguas serpenteaban hacia la catedral y los ánimos estaban tan altos que canciones y bailes resonaron por el casco antiguo de la ciudad. Sin embargo nuestros pasos se encaminaron hacia la oficina del peregrino, y ya con la Compostela en la mano y el orgullo de cumplir la peregrinación, nos dirigimos ahora al Obradoiro, todos juntos ante la catedral, ante Santiago..."

 

   Los ánimos llegaban hasta lo más alto como indican estas canciones con tono de victoria que Pablo B. ha dejado aquí para todos:

 

Todos los charritos,

tenemos un deseo

llegar a Santiago

con mucho meneo:

 

meneo p'a un lado,

meneo p'al otro,

meneo p'alante y

meneo p'atrás”

 

SALAMANCA, ALÉ, ALÉ, ALE...

 

…domingo, 3 de abril de 2005, Salamanca

 

  Hoy no tenéis prisa por levantaros, os espera un día relajado, pero el gozo no deja que se prolongue mucho el sueño de la noche.  En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.  Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

 

   Las palabras de Jesús son claras (Mt 28, 16-20): yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.  En la mañana del domingo, en la mañana de la resurrección: Señor mío y Dios mío.

 

   Ya todo apuntaba hacia la hora de volver a casa, pero antes que el desánimo, en todos brotaba la esperanza.

 

   Carmen C.: "Y era el fin del Camino, y Dios, por supuesto, no nos había abandonado... Sentimientos y experiencias que nos acompañarán siempre. En los buenos y malos momentos, en las dificultades y las adversidades, podemos contar con treinta personas maravillosas con las que un día compartimos un Camino, una semana y sobre todo una maravillosa experiencia. Y Dios estuvo allí, ayudando, dentro de cada uno de nosotros, en forma de sonrisa, de apoyo, de amistad... El sol se puso tras la catedral compostelana y así espera impaciente la llegada de nuevos peregrinos, de turistas, pero sobre todo del espíritu Santo que acompaña y ayuda que siempre está ahí y que lo estará por los siglos de los siglos AMÉN."

 
"El Camino hacia Santiago, una senda llena de luz y de vida iluminada por la gente maravillosa que camina sobre él..."

 

     Y también es el momento de la gratitud silenciosa, de recoger lo vivido y proyectarlo hacia delante en la mejor esperanza, como muestran estas líneas que ha dejado Tito, en constante caminar con el AMIGO, para la última página: “Gracias a Dios, todo a salido bien, mejor que bien. El grupo ha sido una piña, con los  conocidos y los no tan conocidos, con los que han andado más y los que han andado menos y con los que no han podido andar. Todos hemos realizado el camino y mi querido Amigo, Tú siempre has estado conmigo, con nosotros, siempre presente, guiando nuestros pasos, nuestras gargantas al cantar, nuestros coches por los caminos desconocidos, nuestras palabras al hablar, nuestros silencios necesarios. Gracias por hacer de este Camino de Santiago 2005 una experiencia inolvidable. Gracias Amigo por todo. Tan solo quisiera pedirte una cosa, que aquí no acabe el camino. Hasta mañana Amigo...”

 

 

Cuando partas en dirección a Itaca,

que tu jornada sea larga

repleta de aventuras, plena de conocimiento

 

Si, al final, encuentras que Itaca es pobre

no pienses que ella te engañó.

Porque tú te has hecho sabio, y has vivido una

vida intensa.

Y éste es el significado de Itaca

(de unos versos del poeta griego Cavafis,

que un peregrino dejó colgados en un refugio del Camino)

 

 

 

"Turista es quien pasa sin carga ni dirección.
Caminante, quien ha tomado la mochila y marcha.
PEREGRINO quien, además de buscar, sabe arrodillarse cuando es preciso"
(San Ricardo)